Operación Musaraña. Medidas de seguridad
M. OLLÉS. PALMA.
De un búnker a otro. Los miles de billetes descubiertos en el subsuelo de Son Banya permanecen custodiados las 24 horas de del día, bajo la continua vigilancia de cámaras de seguridad que recogen todos los movimientos alrededor del dinero. La cifra final del botín ronda los cuatro millones y medio de euros, una vez finalizado el recuento de la última caja encontrada el lunes, que contenía unos 200.000. La Policía, que ayer seguía excavando en garajes de La Paca, afronta ahora el desafío de descubrir el origen de los siete kilos y medio de joyas hallados bajo la caseta del perro, buena parte de las cuales serían fruto de robos.
En el recuento han participado tanto agentes como empleados de una empresa de seguridad privada, que aportó una máquina para contar el dinero con mayor celeridad. Sin embargo, algunos de los billetes estaban húmedos, pegados o rotos, por lo que fue necesario contarlos de forma manual. Todo bajo la atenta mirada de un circuito cerrado que graba permanentemente la estancia donde se custodia el tesoro.
Las cajas donde se ocultaba el botín, todas ellas de plástico y de unos 60 centímetros de largo, aparecieron en tres puntos diferentes del almacén anexo a la vivienda de La Paca. Las dos primeras en aparecer el pasado viernes estaban juntas bajo el suelo de la nave cubierta, mientras las otras tres fueron descubiertas a varios metros de distancia. La sexta se descubrió, al día siguiente, bajo la caseta del pitbull que custodiaba el recinto y estaba repleta de joyas. Todas ellas estaban bajo una gruesa capa de hormigón.
La disposición de los billetes en estos recipientes era dispar. Mientras en algunas cajas estaban desparramados y sin orden alguno, en otras habían sido celosamente guardados en bolsas de plástico que luego fueron precintadas con cinta de embalar, lo que llevó a los agentes a pensar en un primer momento que en su interior encontrarían droga. La humedad había deteriorado algunos fajos de billetes, que desprendían además un desagradable olor, según explicaron fuentes policiales.
Los investigadores no descartan que existan otros zulos donde se esconda dinero en los almacenes cercanos a la casa de La Paca, por lo que sigue excavando el subsuelo de estos locales. Ayer a mediodía, la búsqueda se centraba en el garaje que se empezó a registrar el martes. El operativo era ya mucho más discreto y solo tres furgones vigilaban el entorno de Son Banya, donde el pasado sábado dos jóvenes de 29 y 32 años fueron detenidos por propinar patadas y puñetazos a un policía que les impidió el acceso al poblado.
Finalizado el recuento del dinero, la Policía encara ahora el laborioso trabajo de encontrar a los propietarios de las miles de joyas intervenidas, que según se sospecha habría sido robadas y utilizadas por algunos toxicómanos como medio de pago a los traficantes. Los agentes tratarán de localizar a los dueños gracias a las inscripciones que encuentren en las alhajas y el resto serán expuestas.