B. PALAU. PALMA.
El fiscal Miguel Ángel Anadón mantuvo ayer su petición de condena de 42 años de prisión para Richard H.R. y Paul A.G., los dos acusados de asesinar a cuchilladas a Daniel Hastelow el pasado año en un apartamento en Magaluf. La fiscalía les considera autores de un delito de asesinato y otro de allanamiento de morada al sostener que ambos irrumpieron de forma violenta en el piso donde se hallaba durmiendo la víctima en la madrugada del 13 de enero de 2008, tras romper la puerta de entrada. Una vez dentro, atacaron de forma "súbita y repentina" a Hastelow con un bate y un cuchillo, cosa que le produjo la muerte, según indicó ayer Anadón ante el jurado que desde el lunes juzga el crimen. El fiscal recalcó que los dos imputados se aprovecharon de su superioridad numérica y de la situación en la que se encontraba la víctima, acostada en un sofá y en estado muy ebrio, por lo que no tuvo opción de defenderse.
El letrado de Paul A.G., Antonio Balle, pidió la absolución y un veredicto de inocencia para el joven al indicar que este no participó en la muerte de Danny. Por su parte, la abogada Roser Fuster, que defiende a Richard H.R., solicita una pena de siete años de cárcel por homicidio con la circunstancia atenuante de embriaguez y la eximente de actuar en legítima defensa y bajo un miedo insuperable.
Richard H.R., de 36 años y natural de Liverpool, insistió durante el turno de la última palabra en que le entró mucho miedo cuando vio a Hastelow en el apartamento. "Me dejaron entrar en casa y cuando vi a Danny me entró el pánico. Yo había bebido y fumado marihuana. Estaba en shock. Él se lanzó sobre mí. Yo no quería matar a Danny en ningún momento. Solo quería comprar un porro", apuntó el sospechoso en un rudimentario castellano. "Tengo mucha pena en mi alma por lo ocurrido", añadió el acusado. Richard también criticó los informes de los especialistas en los que le calificaban como una persona despótica, tiránica, egocéntrica y manipuladora: "Los médicos no me conocen. Yo he estado enamorado. He amado a una mujer. También tengo un perro dálmata". Por último, arremetió contra los testigos del crimen: "Los testigos han mentido. Fueron ellos los que rompieron la puerta. Ellos venden droga".
El otro imputado, Paul A.G., de 20 años, también negó haber forzado la puerta del apartamento: "No soy violento. No rompí la puerta. Richard me dijo que le acompañara a comprar hachís". "Fui al aeropuerto pero no para escapar. Quería refugiarme porque había sido testigo de un suceso violento y pensaba que los testigos, los vendedores de droga, me iban a matar", manifestó el joven a través de una intérprete en el turno de la última palabra.
El fiscal trató de desmontar la versión de ambos y recalcó que habían fracturado la puerta para entrar en el domicilio y allí le acuchillaron y golpearon.