X.P. PALMA.
La Guardia Civil trataba de determinar ayer las circunstancias de la muerte de un hombre, cuyo cadáver apareció ayer por la mañana flotando en el mar cerca de la playa de Can Pere Antoni, en Palma. El fallecido iba vestido y llevaba un chaleco reflectante, tenía entre 30 y 40 años de edad y llevaba varios días en el agua.
El hallazgo se produjo ayer por la mañana. Al parecer varios paseantes se percataron de que había un bulto en las cercanías de la playa que parecía una persona. Tras recibir el aviso, la Guardia Civil envió al lugar a varias dotaciónes. Un equipo de buceadores del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) recuperó el cuerpo y lo depositó sobre la arena, donde fue posteriormente examinado por agentes del Grupo de Homicidios y una comisión del juzgado.
La médico forense no halló en el cuerpo indicios que permitieran confirmar las causas de la muerte. El cadáver tenía un golpe en la cabeza, pero no se descartaba que se tratara de una lesión post mórtem, producida al golpearse contra las rocas mientras flotaba.
El hombre estaba indocumentado, por lo que ayer por la tarde todavía no había podido ser identificado. Iba vestido y portaba un chaleco reflectante. Se trataba de una persona de raza blanca y entre 30 y 40 años de edad. No tenía ninguna señal relevante en el cuerpo y llevaba en el agua pocos días, probablemente dos o tres.
Archivo de desaparecidos
Los investigadores estaban a la espera de que la autopsia determinara de forma fehaciente las causas de la muerte, mientras comprobaban los archivos sobre personas desaparecidas en los últimos dáis. Sin embargo, las características físicas del fallecido no coincidían con ninguna denuncia reciente.
Los agentes no descartaban que el hombre fuera un indigente que hubiera caído al mar accidentalmente, o que se tratara de un marinero que hubiera sufrido un accidente en alta mar. Esta segunda hipótesis era menos probable, ya que no se tenía constancia de ningún accidente de estas características ocurrido en aguas de Balears en los últimos días.
El cadáver del hombre permaneció en la playa durante la mañana, hasta que la Guardia Civil y la forense finalizaron sus exámenes y el juez autorizó el levantamiento del cadáver. Las diligencias de los investigadores, en plena playa, despertaron una gran expectación entre los viandantes que recorrían el Paseo Marítimo.