B. PALAU. PALMA.
Los agentes de la Guardia Civil fueron muy claros al confirmar ayer durante la segunda sesión del juicio con jurado por el crimen de Magaluf que los dos acusados participaron activamente en el asesinato de Daniel Hastelow. Los investigadores de la Policía Judicial coincidieron con los testigos de los hechos, los moradores de la vivienda donde ocurrió el apuñalamiento, quienes señalaron que fueron dos los hombres que irrumpieron en el apartamento armados con un bate y un cuchillo. Según su versión, los atacantes entraron en el inmueble a la fuerza tras golpear la puerta de entrada y se abalanzaron sobre Hastelow, de 26 años.
Un agente de la Policía Local de Calvià recordó que se encontró a la víctima tumbada sobre un colchón totalmente ensangrentada y muy ebria. Un informe toxicológico así lo confirma, ya que el fallecido dio una elevadísima tasa de alcohol de dos gramos. El fiscal mantiene en su escrito de acusación que la pareja imputada se aprovechó de esta circunstancia para matar a Danny, que no tuvo opción de defenderse. El perjudicado sufrió ocho cuchilladas que le afectaron a órganos vitales como el hígado y el corazón y falleció desangrado. También fue golpeado con un objeto contundente compatible con un bate de béisbol.
El arma blanca no fue recuperada, ya que uno de los procesados, Richard H.R., la arrojó al mar. El capitán de la Guardia Civil, jefe de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial, manifestó que se hicieron batidas por la zona varios días y los buceadores buscaron por toda la playa pero no se encontró el cuchillo. Poco después del crimen, la misma madrugada del 13 de enero de 2008, los investigadores acudieron al hostal donde se alojaba Richard y allí les comunicaron que había salido precipitadamente y parecía nervioso. Los agentes también se entrevistaron con la madre del otro imputado, Paul A.G., quien les dijo que se había marchado tras cambiarse de ropa. La mujer entregó a la Guardia Civil sus zapatillas mojadas y con restos de arena, por lo que se confirmaba que había estado en la playa. Minutos después, los dos sospechosos eran detenidos en el aeropuerto de Palma cuando intentaban comprar un billete. Los investigadores destacaron que la puerta del apartamento donde ocurrió el crimen estaba rota y el marco desencajado, posiblemente por una patada.