Tribunales. Timos
XAVIER PERIS. PALMA.
Las víctimas son tres hermanas de 71, 79 y 82 años, mujeres de marcado fervor religioso. El acusado, de 29 años, lo sabía ya que las conocía desde su infancia y mantenía con ellas una relación casi familiar. El fiscal le acusa de haberlas convencido de que mantenía contacto con la Virgen de Fátima mediante rituales en los que alteraba la voz. Así, por designio de la Virgen, consiguió que le entregaran sus joyas y libretas bancarias, con la excusa de "purificarlas". Este proceso de purificación consistía, según el fical, en empeñar las joyas y quedarse con los ahorros de las ancianas, más de 6.100 euros. La Audiencia de Palma celebrará el próximo jueves el juicio contra el acusado, para el que se reclama una condena de seis años de prisión por un delito continuado de estafa.
Según el escrito de acusación del fiscal, los hechos ocurrieron durante 2007 y 2008. Enrique G.M., de 29 años, conocía bien a las tres hermanas ancianas, con las que mantenía una relación de confianza casi familiar, y conocía su "fervor religioso y misticismo", en palabras del fiscal. Así que les hizo creer que mantenía contactos con la Virgen de Fátima "escenificando rituales en los que alteraba la voz y se presentaba como intermediario con la Virgen". Adquirió sobre las mujeres un enorme poder y consiguió que le entregaran sus libretas bancarias, tarjetas de crédito, números secretos y joyas, todo ello en la creencia de que actuaba "por designio de la Virgen".
El joven se ganó también la confianza de las mujeres simulando que tenía solvencia económica. Delante de dos de ellas escenificó que realizaba ingresos de dinero en sus cuentas, de 12.000 y 24.000 euros, introduciendo sobres vacíos en cajeros automáticos. Las ancianas desconocían que estos cuantiosos ingresos eran anulados al día siguiente, cuando en el banco comprobaban que los sobres estaban vacíos.
Durante los meses que duró el engaño, Enrique G.M. convenció también a las ancianas de la necesidad de hacer ofrendas a la Virgen y de purificar sus joyas. Obtuvo de esta manera todas sus alhajas, que posteriormente vendía en casas de empeño. También las convenció de que iban a recibir una herencia millonaria gracias a la intervención divina, pero para ello era necesario de que tuvieran sus cuentas bancarias a cero. Él se habría encargado de vaciarlas.
El acusado, siempre según la versión del fiscal, no solo se aprovechó de las mujeres. También engañó al hijo de una de ellas, que sufre una ligera discapacidad intelectual, y al que convenció para que le autorizara para operar con sus cuentas. Utilizó su identidad para comprar un coche, un Ford Ka, pese a que la víctima no tiene carné de conducir. El acusado se quedó con el coche y no pagó las cuotas, dejando el descubierto a nombre de la víctima.
Y las prácticas fraudulentas no se quedaron ahí. Como contaba con los documentos y la autorización de la madre y el hijo, consiguió que le dieran varios préstamos hipotecarios por la vivienda en que vivían los dos, por importe de más de 65.000 euros.
La fiscalía ha calculado que, mediante diversas extracciones realizadas en cajeros automáticos, consiguió sacar de las cuentas corrientes de las tres mujeres a lo largo de los primeros meses de 2008 un total de 6.145 euros, a lo que habría que sumar los 2.383 euros que consiguió con la venta de diversas joyas de las mujeres. También dispuso de la cuenta del hijo de una de las mujeres, de la que extrajo unos 600 euros.
El fiscal considera que los hechos son constitutivos de un delito continuado de estafa, por el que reclama una pena de seis años de prisión y doce meses de multa. El juicio se celebrará el próximo jueves en la sección segunda de la Audiencia Provincial.