M.O.I. PALMA.
La sede de Dividium Capital en Palma, en un edificio de la Gran Vía Asima, parecía ayer una oficina fantasma. Ni letreros, ni empleados ni clientes. Pero la nula actividad no era tan diferente a la de las últimas semanas. "Cinco o seis personas venían casi cada día a horas diferentes, pero nunca vimos a ningún cliente suyo por aquí", explicaban los trabajadores de las oficinas vecinas. "No sabíamos muy bien a qué se dedicaban, pero tampoco sospechábamos que hicieran algo ilegal", aseguraba uno de ellos.
Según los habituales del edificio, que alberga una veintena de empresas de toda índole, Dividium Capital se instaló allí "hace unos dos meses". "Nos llamó la atención que llenaran la oficina de muebles y sofás de piel y pagaran varios meses de alquiler por adelantado. Pero no recuerdo haber visto nunca a ningún cliente. Había poca actividad".
Un gran letrero a las puertas del edificio anuncia los diferentes negocios que acoge el inmueble. Pero ni rastro de Dividium Capital, cuyos propietarios parecían más interesados en pasar desapercibidos que en captar clientes. "Les dije varias veces que pusieran un letrero en la entrada o en la puerta de su oficina, pero nunca quisieron", explicaba la recepcionista, quien recordaba que fue ella misma quien tuvo que rotular el panel de timbres con el nombre de la compañía ahora investigada. "Me extrañaba que llevaran dos o tres días sin venir, pero ahora lo entiendo", concluía la mujer, sorprendida por la detención de los responsables de la empresa.