Lluvias. Daños en Palma
MARCOS OLLÉS. PALMA.
"Puede venirse abajo en cualquier momento". Así resumían ayer los vecinos la situación del edificio de cuatro plantas ubicado en el número 8 de la calle Sant Elíes, que fue desalojado anteayer tarde después de que las lluvias provocaran el derrumbe de un falso techo de la planta superior. Una enorme grieta en la cornisa y varias vigas desplazadas amenazan con provocar un efecto dominó. El inmueble está precintado y la quincena de moradores han tenido que buscar cobijo en casa de algún familiar, situación que podría alargarse durante una semana. "Nos ofrecen un albergue, pero un albergue...", explicaba lacónico uno de los vecinos. "Tenemos toda la casa inundada y la única solución es esperar a que arreglen los daños", afirmaba.
La quincena de moradores de la finca desfilaron ayer por la mañana por sus casas para recoger algunas pertenencias bajo la supervisión de los bomberos. "Hemos venido a coger algo de ropa y comida", explicaba Salvador. "En mi casa vivimos cuatro hermanos, mi madre y un inquilino. El ayuntamiento nos ha ofrecido realojarnos en un albergue, pero nos hemos instalado en casa de otra hermana. En su piso somos nueve y tendremos que dormir en el suelo", señalaba. Es precisamente la vivienda de este joven, situada en la cuarta y última planta de la finca, la que sufre los daños mayores. "La tormenta del domingo por la noche provocó que un techo se viniera abajo y se abriera una gran grieta. El piso se llenó de agua", relataba.
Al mismo tiempo, la cornisa de la finca se desplazó. Una considerable brecha amenazaba con provocar el desprendimiento del voladizo, por lo que los bomberos, tras dos inspecciones, decidieron evacuar el inmueble el martes por la tarde. Como medida provisional, se apuntalaron las vigas afectadas, ya que se temía que si el techo de la cuarta planta cede, el resto se venga abajo también. Los servicios sociales ofrecieron a las ocho familias afectadas un albergue donde pasar la noche, pero de la quincena de moradores solo uno optó por esta solución, explicaron fuentes municipales.
"Nos han dicho que, como mínimo, tardaremos cinco días en poder entrar, pero creemos que será más. Lo único que nos queda es esperar, porque dicen que puede caerse en cualquier momento", comentaba resignado Salvador, mientras cargaba con varias bolsas de ropa para pasar los días que deba estar fuera de casa. "Esperemos que no llueva, porque tenemos ya la casa inundada y si cae más agua no sabemos qué puede pasar".
Hacia el mediodía, casi todos los vecinos habían pasado ya por sus casas para recoger sus pertenencias. Estaba previsto que ayer por la tarde un técnico evaluase de nuevo el estado del edificio para decidir definitivamente cómo reparar los daños. En principio, se apuntaba que las obras se prolongarían durante una o dos semanas. La Policía Local acordonó la zona y prohibió el paso de peatones frente al inmueble para evitar daños personales en caso de desprendimientos.
Entre los afectados se encuentran también una tienda de antigüedades y un horno, situados en los bajos de la finca, que se han visto obligados a cerrar sus puertas hasta nuevo aviso. "Hace quince días que cogimos el negocio y ahora nos pasa esto. Hemos dejado a 20 bares sin cruasanes y no podemos atender los pedidos", se lamentaba la dueña de la panadería.