Delincuencia Internacional. El ladrón ingresa en prisión en Palma
B. PALAU. PALMA.
De pintor de brocha gorda a atracador de banco. Daniel N., el suizo de 33 años detenido el pasado martes en un hotel de s´Arenal, decidió dar un rotundo giro a su vida esta semana. De ser considerado un trabajador modélico en su empresa en la ciudad de Baden ha pasado a ser un ladrón de una sucursal bancaria. Los motivos que le llevaron a asaltar a mano armada la oficina del Aargauische Kantonalbank en Suiza de momento son una incógnita. El sospechoso irrumpió en la entidad el pasado lunes a las nueve de la mañana vestido con un traje oscuro y gafas de sol. Mostró a los empleados una hoja con un escrito en el que decía que quería 10.000 francos suizos (6.600 euros) y esgrimió una pistola falsa. Tras hacerse con el botín, emprendió la huida a toda prisa. El atracador buscó refugio en Mallorca ese mismo día. Equipado con un pequeño maletín, voló desde Zúrich a Palma. El prófugo aterrizó en la isla por la tarde con una suculenta cantidad de dinero bajo el brazo. Luego, se alojó en un hotel de s´Arenal. No contaba con que la Policía le seguía los pasos muy de cerca. Al día siguiente a las nueve de la mañana, los investigadores del grupo de Delincuencia Internacional del Cuerpo Nacional de Policía le sorprendieron en su habitación. Su aventura había terminado.
La rápida detención del ladrón se produjo gracias a la estrecha colaboración entre las autoridades suizas y la Policía Nacional. El sospechoso fue identificado en seguida en su ciudad, en Baden, donde perpetró el atraco, ya que no tomó muchas precauciones. Actuó con el rostro al descubierto, por lo que las cámaras de videovigilancia de la sucursal recogieron su cara. Además, sus allegados y familiares, ignorando lo que había ocurrido, se preocuparon al no saber su paradero a medida que las horas pasaban, por lo que denunciaron su desaparición ante la Policía. Los agentes cruzaron los datos y comprobaron que el desaparecido realmente era el autor del robo. Eso delataba que el asalto no era obra de un profesional. La Policía suiza le siguió el rastro y averiguó que se había fugado a Mallorca en avión. Los investigadores emitieron entonces una orden de busca y captura y contactaron con sus colegas españoles. En cuestión de horas el caso quedó resuelto con su arresto.
El comportamiento de Daniel N. sorprendió a los suyos. El hombre, pintor de profesión, trabajaba ahora en una tienda. Era muy puntual. Por eso su jefe se preocupó el lunes a primeras horas de la mañana al percatarse de que no había acudido a su puesto de trabajo. Algo extraño le había ocurrido, pensó el capataz. Al dirigirse a su casa, encontró una carta de despedida, por lo que avisó a su hermana. La familia angustiada decidió denunciar su desaparición ante la Policía. Nadie podía imaginar que había cambiado las brochas y la pintura por una pistola y un jugoso botín.
Colaborador
Cuando fue detenido en s´Arenal, aún tenía restos de pintura en sus uñas. No había duda que se trataba de un trabajador y no de un atracador profesional de bancos. El sospechoso no ofreció resistencia y se mostró colaborador en la habitación del hotel donde fue descubierto. Explicó a la Policía que había escondido la pistola simulada en un cuarto de baño en el aeropuerto de Zúrich y en su pequeño equipaje los agentes encontraron la ropa que utilizó en el asalto: un elegante traje oscuro con chaleco incluido. La mayor parte del botín también fue recuperado. El hombre guardaba 7.500 francos suizos y unos 600 euros que ya había cambiado.
Tras ser arrestado, fue conducido al juzgado de guardia de Palma el martes por la tarde. El magistrado acordó su ingreso en prisión y su puesta a disposición de la Audiencia Nacional, que decidirá en breve sobre su extradición. Daniel N. se mostró frío y sereno en todo momento. El sospechoso confesó haber atracado la sucursal bancaria. También admitió que el dinero que le incautó la Policía en el hotel de s´Arenal era el del robo en Suiza. El hombre se mostró dispuesto a ser extraditado a su país. Una cosa quiso dejar clara. La pistola que utilizó era un mechero.