Razones de seguridad. Un argumento tan difuso ha llevado a los responsables de la Policía y la judicatura a dificultar un poco más el trabajo de la prensa. Durante años los fotógrafos de tribunales han podido hacer su labor tanto en el patio de la Audiencia como en el aparcamiento del edificio de Vía Alemania, con el único límite que dictaba el sentido común y los derechos de los detenidos, que muchas veces salían con las caras difuminadas. En todos estos años, jamás la actividad de los periodistas mermó la seguridad de nadie. Algún fotógrafo se llevó una patada de un arrestado, pero eso son gajes del oficio.
Esta normalidad se ha quebrado en los últimos meses. Casualmente coincidiendo con el desfile de políticos detenidos por corrupción. El Tribunal Superior de Justicia ha emprendido una cruzada para restringir la toma de imágenes, sin tener en cuenta que también les compete defender el derecho a la información de los ciudadanos. ¿Dejar a la prensa fuera del juzgado mejora la seguridad o simplemente se quitan de encima a testigos incómodos?