Crimen en son banya. Los acusados fueron trasladados entre fuertes medidas de seguridad
B. PALAU / M. OLLÉS. PALMA.
El Farru y los ocho miembros de su clan detenidos por su implicación en la muerte de La Parrala fueron puestos ayer tarde a disposición judicial en Palma entre grandes medidas de seguridad. Una jueza de Ciutadella viajó a Mallorca en helicóptero para tomar declaración a los siete sospechosos que fueron arrestados en Menorca, mientras El Farru y uno de sus hermanos, que fueron capturados en Son Llàtzer la misma noche del crimen, comparecieron ante el juez de guardia de Palma. Todos ellos se habían acogido a su derecho a no declarar ante la Policía.
Los arrestados fueron trasladados a las seis de la tarde desde la Jefatura de Policía a Vía Alemania, en una comitiva de furgones escoltados para garantizar al máximo su seguridad. El primero en llegar fue José Ortega Santiago, El Farru, vestido con una bata azul. Ayer mismo recibió el alta médica, ya recuperado de las lesiones que se produjo al dispararse accidentalmente en un costado durante el tiroteo. Tras él, llegó el resto del clan: sus hermanos Manuel, Luis, Juan y Maria, de entre 21 y 38 años, Miguel Ángel M.R., de 27, Josefa C.O., de 29, Trinidad S.P. y Adoración R.F., ambas de 54.
Estaba previsto que El Farru y su hermano Manuel –detenidos en Son Llàtzer la noche del crimen– declarasen ante el juez de guardia de Palma, Enrique Morey, y el resto de acusados, detenidos en Menorca, lo hicieran ante la jueza de guardia de Ciutadella, Eva María Gascón, que viajó a Mallorca en helicóptero para tomarles declaración. Sin embargo, también se estudiaba la posibilidad de que ambos jueces estuvieran presentes en todos los interrogatorios.
Los nueve detenidos están acusados de participar, en diferentes grados, en el tiroteo que el pasado lunes por la noche acabó con la vida de La Parrala, sobrina de La Paca. Un vehículo con cuatro personas a bordo –al parecer El Farru, dos de sus hermanos y una mujer– entró en el poblado y se dirigió a la vivienda de la mujer, donde dispararon varias veces. Una de las balas alcanzó a la mujer en la cabeza y le provocó la muerte poco después en el hospital Son Llàtzer.
Los investigadores creen que el clan del Farru, que suministraba grandes cantidades de cocaína y heroína a La Parrala, le reclamó a la víctima una deuda de 15.000 euros por una partida de droga que le habían entregado. Tras el tiroteo, el Farru se disparó accidentalmente en un costado, por lo acudió al mismo hospital junto a su hermano Manuel. Este fue arrestado cuando intentaba ocultar dos revólveres y munición en unos arbustos, mientras El Farru aguardaba en urgencias para ser atendido. El resto del clan huyó al día siguiente a Menorca, donde fue arrestado.