Tragedia Aérea. La comisión de investigación apunta errores similares en vuelos anteriores
MARCOS OLLÉS. PALMA.
Los pilotos del vuelo JK5022 de Spanair no supieron qué estaba fallando cuando intentaron despegar y notaron que el aparato iba a estrellarse. Las últimas palabras que intercambiaron Antonio García Luna y Jaime Mulet –ambos mallorquines, uno de residencia y otro de nacimiento– apuntan a que pensaron que uno de los motores estaba fallando. "¿Fallo de motor?", preguntó Mulet cuando se activó la alarma de pérdida aerodinámica. "¡¿Cómo se apaga la voz?!", inquirió de inmediato García Luna, según consta en el informe de la comisión que investiga el siniestro. A partir de ese momento, el aparato fue escorándose hacia la derecha hasta estrellarse diez segundos después. Las grabaciones de la cabina de vuelo recogidas el 20 de agosto de 2008, en los momentos previos a la tragedia, son el pilares en el que se apoyan los investigadores para concluir que los pilotos cometieron dos errores. Según el informe, a las 13:26 horas, la tripulación informó a la torre de control de que tenía un problema y que debía abandonar la pista. La sonda RAT, que solo debe estar encendida en pleno vuelo para evitar que se forme hielo en los motores, se había activado. En aquel momento, los ´flaps´ tenían una deflexión de 11 grados, es decir, estaban bien dispuestos para el despegue. Media hora después, a las 13:53, el comandante anuncia que pueden regresar a pista, después de que un técnico haya desconectado la sonda.
Tras cargar combustible, los pilotos revisan los sistemas antes de la puesta en marcha del avión, a las 14:08. El comandante se adelanta y contesta algunos puntos de la lista antes de que los lea el copiloto. Primer error. Diez segundos después, se arrancan los motores y la tripulación discute sobre si realizara o no un despegue manual.
A las 14:12, los pilotos realizan una segunda revisión. Llegados al último punto, el de los ´flaps´ y los ´slats´, el comandante le dice al copiloto que pida rodaje. No llegan a revisar este último punto o al menos no queda recogido en la grabación. Segundo error. El avión recibe entonces autorización para regresar a pista, a las 14:14. Los ´flaps´ no han sido desplegados, por lo que el despegue es imposible, y seguirán así hasta estrellarse.
La torre de control autorizó a las 14:23 el despegue del vuelo JK5022 y los pilotos comenzaron a acelerar. Un minuto y medio después, cuando el aparato había alcanzado ya una velocidad de 290 kilómetros por hora en la pista, se alzó. Solo cuatro segundos los pilotos descubrieron que algo iba mal, cuado se activó el sistema avisador de pérdida aerodinámica y el copiloto preguntó: "¿Fallo de motor?". La respuesta inmediata del comandante fue: "¡¿Cómo se apaga la voz?!". El aparato empezó a alabearse hasta que segundos después se estrelló contra el suelo. Recorrió 1.300 metros, se partió en dos y explotó. Murieron 154 personas y otras 18 resultaron heridas.
Avería similar en Palma
El segundo pilar del informe de la comisión de investigación es el fallo técnico que provocó que el TOWS, el sistema de alarma sonora que debe alertar a la cabina de que el aparato no está en condiciones de despegar, no funcionara. Según el informe, el relé que alimenta este sistema y la sonda RAT desconectada antes del siniestro, no ha podido ser analizado en profundidad, por lo que no puede determinarse la relación entre ambas incidencias.
Sin embargo, el juez Javier Pérez, que instruye el caso, imputó a tres técnicos de Spanair por haber desconectado este relé para solventar la avería de la sonda de temperatura. Según el auto, el manual del avión especifica que el RAT y el TOWS están alimentados por el mismo relé, por lo que al desconectarlo impidieron que los pilotos supieran que no estaban en condiciones de despegar. Por ello, los técnicos están imputados por 154 delitos de homicidio imprudente.
El informe apunta también que Spanair había sufrido dos averías en el RAT idénticas a las que provocó que los pilotos del JK5022 abortaran el primer despegue. Una de ellas ocurrió el 25 de mayo de 2008 en Son Sant Joan y la otra el 1 de septiembre de 2006 en Barcelona. En ambos casos los fallos se solventaron antes de despegar, según el informe.