B.PALAU/F.ARMENDÁRIZ. PALMA.
Un juzgado de Palma ha condenado a un alto ejecutivo de la isla por maltratar psicológicamente a su mujer. El hombre humillaba, insultaba y despreciaba a su esposa. Además, tras la separación de la pareja, le envió varios mensajes de texto a su teléfono móvil con expresiones insultantes. El estado de angustia y depresión de la víctima se agravó a raíz de la recepción de estos mensajes a principios de 2006.
El magistrado del juzgado de lo penal número 3 de Palma ha impuesto al acusado una pena de 40 días de trabajos en beneficio de la comunidad por un delito de lesiones al valorar el menoscabo psíquico que ocasionó a la víctima. El juez también le priva del derecho a la tenencia de armas por un periodo de un año y medio y le prohíbe aproximarse a su ex mujer y comunicarse con ella durante diez meses.
La sentencia, que no es firme y que puede ser recurrida ante la Audiencia de Palma, absuelve al directivo de un delito de malos tratos habituales ante la ausencia de pruebas de cargo. El magistrado considera que no ha quedado suficientemente acreditado el ambiente de agresión permanente en el que la mujer dijo que vivió durante el matrimonio. La sentencia detalla que no hay elementos de juicio bastantes como para afirmar que ha existido una situación de dominio y de poder del acusado sobre su pareja y sus hijos.
Ahora bien, que no se haya probado la existencia de una situación constante y habitual de maltrato, no quiere decir que tal maltrato no haya existido, según el juez.
Humillaciones
El acusado, después de contraer matrimonio con la víctima, sometió a la mujer y a sus hijos a un continuo estado de "agresión psíquica" a través de humillaciones, insultos y acciones menospreciantes, lo que sumió a la perjudicada en un estado de angustia, intranquilidad, miedo y temor constante en el seno familiar, según se declara probado en la sentencia.
Según la denunciante, el acusado solía proferir expresiones como "no me vais a volver a ver en vuestra p... vida, me sacáis de quicio, no sabes hacer la o con un canuto".
También ha resultado probado que entre diciembre de 2005 y junio de 2006, coincidiendo con los diversos procedimientos judiciales abiertos tras la ruptura conyugal, el imputado remitió a su ex mujer diversos mensajes de texto insultantes relacionados con el resultado de los diferentes actos judiciales que tenían lugar. El contenido de estos mensajes en el móvil era, entre otros, "a cada cerdo le llega su San Martín; tienes cara de amargada; este es el principio de todo".
La perjudicada, que renunció a ser indemnizada, estuvo sometida a tratamiento psicológico desde la ruptura conyugal con el acusado debido a dicha separación y a los malos tratos recibidos. Su estado se agravó a raíz de la recepción de dichos mensajes. Los SMS que encontraba la mujer, representada por el letrado Bartomeu Vidal, en el teléfono le produjeron un menoscabo psíquico. El psicólogo forense confirmó que la sintomatología de la víctima era compatible con una situación de malos tratos sufridos durante el matrimonio, pero también con la recepción de los mensajes.