B. PALAU. PALMA.
La Policía Local de Palma intervino el pasado jueves más de diez mecheros al presunto pirómano de la calle Llimona en el momento de ser detenido. El hombre, de 53 años, fue arrestado por incendiar una vivienda, tratar de impedir la entrada de los bomberos e interferir en los trabajos de extinción. El inmueble sufrió cuantiosos daños materiales tras el incendio. El sospechoso quedó en libertad con cargos ayer al mediodía tras declarar en el juzgado de instrucción número 2 de Palma, en funciones de guardia. En un principio, está acusado de un delito de incendio y de robo con fuerza y deberá comparecer todos los días 1 y 15 de cada mes en el juzgado. El arrestado negó haber prendido fuego a la casa, si bien admitió que los mecheros eran suyos y dijo que los tenía para regalar a su familia.
Los hechos ocurrieron poco antes de las siete y media de la mañana del jueves en el número 25 de la calle Llimona, cerca de la plaza Orson Welles, cuando una planta baja desocupada empezó a arder. Cuando la Policía y los bomberos llegaron al inmueble en llamas, se encontraron con un hombre que, aunque presentaba síntomas de intoxicación por inhalación de humo, se enfrentó a ellos y se resistió a salir de allí. El sospechoso se hallaba muy alterado y tuvo que ser evacuado a Son Llàtzer, donde continuó insultando y escupiendo a todo aquel que se le acercaba.
La Policía comprobó que el acusado no vivía allí ni tenía relación con los dueños del inmueble, por lo que se sospecha que entró en la casa de madrugada con la intención de robar y luego supuestamente la incendió. Los investigadores, además, encontraron uno de sus zapatos en el interior de la vivienda y, tras un cacheo, le intervinieron más de diez mecheros. Los encendedores, de varios modelos y colores, los llevaba en la mano, en los bolsillos del pantalón e incluso ocultos en un culotte de ciclista que utilizaba como ropa interior.
El detenido, que compareció ante el juez totalmente tiznado de hollín y descalzo, primero dijo que el zapato no era suyo, si bien luego explicó que alguien lo habría metido allí. El hombre reconoció que todos los mecheros que le incautaron eran suyos e indicó que los llevaba para regalar a su familia.
El sospechoso negó tajantemente ser el autor del incendio y se defendió diciendo que él no tiene cara de pirómano. Según su versión, normalmente vive en la calle y esa noche estaba en una obra.
El supuesto pirómano manifestó que se hallaba haciendo de sereno en la obra, aunque no tiene el permiso del propietario, cuando vio el fuego. Según su versión, salió del recinto con la intención de apagar el incendio.