X.P. PALMA.
"Hemos tenido suerte, porque nos empezamos a encontrar mal, con dolor de cabeza y vómitos, antes de irnos a dormir. Si no, no sé qué podría haber pasado". Jenny, de 28 años, es una de las seis personas -tres adultos y tres niños, todos de la misma familia- que el viernes por la noche sufrieron una intoxicación por la combustión de un brasero de carbón que tenían en el salón de su casa, en es Pil.larí. Tres de ellas tuvieron que ser trasladads a Son trasladadas, aunque ayer recibieron el alta.
En la vivienda, ubicada en el número 248 del Camí de Son Fangos, en la barriada palmesana de es Pil.larí, reside una familia formada por un matrimonio, la prima de uno de ellos, y tres niños, de dos, siete y catorce años, todos originarios de Guinea Bissau.
"Mi marido había comprado el brasero en un supermercado", explica la mujer, Jenny. "Y anoche, sobre las nueve, lo pusimos en marcha. Teníamos todas las ventanas cerradas y al cabo de un rato, sobre las diez, empezamos a encontrarnos mal. Me dolía mucho la cabeza, varios vomitamos y mi prima se cayó al suelo desmayada".
Tres hospitalizados
Cuando se dieron cuenta de que se debía a la combustión del carbón en el brasero, abrieron las ventanas y llamaron a una ambulancia. La dotación sanitaria les examinó y el médico decidió trasladar al hospital a dos adultos y a la niña de 14 años. Los tres pasaron la noche ingresados, pero estaba previsto que ayer mismo recibieran el alta, según explicó Jenny.
Ayer ya no tenían el brasero en casa. "Mi marido lo ha tirado", comentaba la mujer, que admitía que habían tenido suerte porque se habían dado cuenta de lo que ocurría ante de irse a dormir. "No olía a nada raro, solo nos dimos cuenta porque nos empezamos a encontrar mal. Menos mal que todavía no nos habíamos ido a dormir".