R. FERRIOL / M. OLLÉS. PALMA.
Un incendio declarado ayer por la tarde en el sótano de una residencia de la tercera edad obligó a desalojar a 25 ancianos en Palma. El fuego, cuyas causas se desconocen, generó una importante humareda y al menos dos personas tuvieron que ser atendidas por una leve intoxicación. Los residentes evacuados fueron trasladados a otros centros para pasar la noche, ya que la labor de los bomberos se prolongó durante algunas horas.
El fuego se declaró pasadas las cinco y media de la tarde en la residencia Ana Bel, situada en el número 250 de la calle Joan Miró. Los responsables del centro advirtieron que se había declarado un incendio en la coladuría, situada en el sótano del edificio, de donde salía una importante humareda que amenazaba con invadir todo el inmueble.
Rápidamente decidieron sacar a la calle a los 25 ancianos que estaban alojados en la residencia. Por fortuna, todos ellos se encontraban en la planta baja del edificio y no fue necesario recorrer las habitaciones, según explicó la directora de la residencia a este periódico. El desalojo fue rápido.
Alertados del incendio por el servicio 112, dos unidades de la Unitat d´Intervenció Immediata (UII) de la Policía Local y numerosos efectivos de los Bombers de Palma acudieron de inmediato al lugar del suceso. Mientras, los efectivos sanitarios del 061 se llevaron a los ancianos desalojados a una calle cercana para evitar que resultaran afectados por el humo y proporcionarles agua.
Algunas personas tuvieron que ser atendidas en el lugar del suceso, ya que presentaban síntomas de intoxicación por inhalación de humo. Todos los casos fueron leves y los afectados recibieron el alta allí mismo, excepto una trabajadora de la residencia que fue evacuada en ambulancia a un centro hospitalario.
Los ancianos desalojados fueron redistribuidos en otras residencias para pasar allí la noche, ya que se preveía que el trabajo de los bomberos se prolongase durante varias horas más. 17 de ellos fueron trasladados a residencias de los mismos dueños, mientras la conselleria de Asuntos Sociales realojó a siete en un centro concertado de Calvià. El otro anciano desalojado fue recogido por unos familiares.
Debido a la gran cantidad de humo que originó el fuego, los bomberos tuvieron dificultades para encontrar el foco del incendio. Fue preciso utilizar una cámara térmica, que permite detectar los puntos de calor, para encontrarlo. En principio, el fuego solo afectó al sótano donde se originó y no causó daños materiales de consideración en el resto del edificio.