Música

Noa, un recital muy solidario

La artista israelí protagoniza en la Torre de Canyamel uno de los conciertos más recordados del verano mallorquín - La intérprete canta a beneficio de Antics de Montisión Solidaris

23.08.2015 | 03:54
Noa en la Torre de Canyamel
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Noa, un recital muy solidario

La Torre de Canyamel fue el escenario de uno de los recitales más recordados del verano mallorquín. La noche del viernes la artista israelí de origen yemeni, Noa (Tel Aviv, 1969) protagonizó un concierto a beneficio de Antics de Montisión Solidaris, una joven asociación creada en 2008, que se dedica a ayudar a las personas más necesitadas. A pesar de que las entradas estaban agotadas días antes del concierto, fueron muchos los aficionados que se agrupaban en la puerta con la esperanza de poder obtener alguna localidad.

La artista inicio el concierto con Shalom, una canción de su último trabajo Love medicine, con la que empezó a encandilar al numerosos público asistente. Continuó el recital con Eternity and beauty. En el escenario, Noa estuvo acompañada por el guitarrista y compositor, Gil Dor, su primer maestro, con quien lleva 25 años cantando. Juntos interpretaron canciones, no solo de su último trabajo, sino también de los dos primeros, obras compuestas en Nueva York cuando solo tenía 21 años.

También deleitaron al respetable con canciones que han interpretado en infinidad de ocasiones con artistas españoles, como Joan Manuel Serrat o Joaquín Sabina. Sobre este último dijo que, después de haberlo conocido en su casa de Madrid y haber visto su colección de arte y discos, se inspiró para componer You-tú, un tema que gustó tanto al cantautor español, que decidió traducirlo al castellano para cantarlo conjuntamente. Para interpretar dicha canción en Canyamel, la artista cogió el característico sombrero de Sabina. Otra de las interpretaciones que arrancaron los fuertes aplausos del público fue Look at the Moon, una canción que la artista dedicó al fallecido Papa Juan Pablo II. Canción que compuso tras conocer que el pontífice en su juventud quería ser actor y que se enamoró de una joven chica judía. En la recta final de un concierto que se prolongó durante dos horas fue cuando repasó temas de sus primeros trabajos. Finalizó con un improvisado blues que hizo las delicias de los asistentes. El público no se conformó con el gran concierto de Noa y aplaudió hasta conseguir que entonara dos bises.

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