Casa de Alba

Lo que no sabías de Cayetana Fitz-James Stuart

¿Sabías que podría haber sido Reina de Escocia? Estas son algunas curiosidades sobre su vida

20.11.2014 | 21:52

Hablar de la duquesa de Alba es hablar de uno de los personajes más interesantes de la historia reciente de España. Pese a su presencia prácticamente constante en la prensa rosa y en multitud de programas de televisión dedicados a los personajes famosos, son muchos los aspectos desconocidos para el gran público sobre la vida y la historia de Cayetana Fitz-James Stuart y Silva. Te contamos algunos de los datos más curiosos sobre este histórico personaje y que quizás desconocías:

Como ocurre con los miembros de las casas reales, el nombre completo de la duquesa de Alba es bastante difícil de recordar. Su nombre completo era: María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart de Silva Falcó y Gurtubay. En cualquier caso, sus allegados y seres queridos lo tenían más fácil para dirigirse a la Duquesa, ya que entre sus seres más próximos se hacía llamar Tana o Tanuca.

La duquesa de Alba ostentaba hasta su fallecimiento el récord Guinness por ser la persona viva con más títulos. Aunque tras el agravamiento de su estado de salud empezó a repartir alguno de estos títulos entre sus hijos, Cayetana Fitz-James Stuart –que fue cinco veces duquesa, dieciocho veces marquesa, veinte condesa, vizcondesa, condesa-duquesa y condestablesa, así como catorce veces Grande de España- llegó a estar en posesión de hasta 46 títulos nobiliarios.

Entre los privilegios que le otorgaban sus títulos figuraban algunos que la situaban por encima del Rey. Por ejemplo, ella poseía el derecho único entre los católicos de no tener que hacer una genuflexión ante el Papa y el derecho de entrar a caballo en la catedral de Sevilla.

La duquesa de Alba posee una de las mayores fortunas de España y de Europa. Además de múltiples propiedades inmobiliarias, entre sus propiedades figuran también unas 34.000 hectáreas entre explotaciones agrarias, viviendas y empresas familiares. En total, se calcula que la fortuna que deja podría estar cifrada en más de 3.000 millones de euros.

La privilegiada educación que su posición social le permitió recibir permitieron a la duquesa de Alba dominar con fluidez hasta cinco lenguas: español, inglés, francés, alemán e italiano.

En el mismo momento de su nacimiento, su padre, estaba reunido con tres de sus mejores amigos: el doctor Gregorio Marañón, el filósofo José Ortega y Gasset y el escritor Ramón Pérez de Ayala. En el momento del parto, la madre de Cayetana fue atendida por el doctor Gregorio Marañón y tras su nacimiento se enviaron de inmediato comunicaciones a la prensa y a la Casa Real.

Fue bautizada en 1926 en el Palacio Real. Sus ilustres padrinos fueron el Rey Alfonso XIII y su esposa la Reina Victoria Eugenia. Como dato curioso, cabe decir que para bautizarla se trajo la pila bautismal de Santo Domingo de Guzmán. Esta pila sólo se utilizaba para bautizar a monarcas o sus descendientes.

Quizás una de las curiosidades menos conocidas es que la jefa de la Casa Alba pudo haber llegado a ser Reina en el caso que Escocia hubiese logrado la independencia. Y es que Cayetana Fitz-James Stuart era una de las dos descendientes de la dinastía Estuardo, que gobernó Escocia entre los años 1371 y 1603 y que durante parte del siglo XVII llegó a reinar sobre todo el Reino Unido. En el siglo XVIII, al morir sin descendencia la reina Ana, último monarca de los Estuardo, la Corona británica pasó a la casa de Hannover. Sin embargo, la línea Estuardo (Stuart en escocés, Stewart en inglés) siguió el extranjero y según se encargaron de apuntar los medios británicos durante el reciente referéndum de independencia en Escocia, podría haber reclamado el trono en caso de una victoria del ´Sí´ en esta consulta.

Otro dato curioso en la vida de la duquesa de Alba es su relación profesional con Pablo Picasso, que en su día la quiso inmortalizar como su musa. Según contó en su día la propia Cayetana, tras su boda con su primer esposo, Luis Martínez de Irujo (1947), el pintor malagueño le ofreció pintarla como previamente había hecho Goya con su tatarabuela. Sin embargo, su esposo se negó a que su mujer fuese inmortalizada como la Maja de Goya.

Al estallar la Guerra Civil Española en el verano de 1936, los Alba decidieron exiliarse a Londres. En la capital británica Cayetana sufrió los estragos de la Segunda Guerra Mundial y vivió en carne propia la serie de bombardeos que afectaron a la ciudad.

En Londers, Cayetana frecuentó la residencia de su ilustre pariente británico Winston Churchill, cuyas hijas le hacían la reverencia protocolaria. En tierras británica, la duquesa de Alba coincidió también con la futura reina Isabel II, con quien compartía juegos de infancia. A los 16 años, tenía como compañero de clases a un nieto de Tolstoi, entre otros compañeros de diversas partes del mundo, todos ellos hijos de diplomáticos.

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