Amador Vega

´Se insulta al espectador cuando se dice que quiere telebasura´

Amador Vega (Barcelona, 1958) es catedrático de Estética de la universidad Pompeu Fabra. Especializado en la mística occidental, ha escrito sobre ´Ramon Llull y el secreto de la vida´ y sobre Rothko. Ha acuñado el concepto de "nihilismo religioso". Ayer presentó en la librería palmesana Babel su último título, ´Libro de horas de Beirut´.

15.11.2014 | 01:52
´Se insulta al espectador cuando se dice que quiere telebasura´
´Se insulta al espectador cuando se dice que quiere telebasura´

–Para que se haga cargo del tipo de entrevista: "¿Es usted la persona que más sabe de Ramon Llull?"
–Ni muchísimo menos, y tampoco lo pretendo. Tocó muchos ámbitos, y solo tengo la voluntad de comprender algunas de sus cosas. En Llull no queda tanto por descubrir como por resituarlo, por adaptar sus perspectivas al momento actual.

–Ramon Llull en 2014.
–Los autores clásicos siempre son contemporáneos, pero se trata de ver cómo nos habla. Por ejemplo, el lenguaje de interrelaciones que describe es el de las redes o networks. Y ahora que la teología política vuelve a estar en auge, destaca la atención de Llull al otro, el musulmán y el judío en su mundo. No busca las semejanzas entre opuestos, sino la mediación.

–Llull inspira a Borges, a Umberto Eco, a Jean Daniel y a ningún mallorquín contemporáneo.
–Habría que buscar entre poetas y artistas plásticos. Tàpies y Dalí se hicieron eco de su obra. También Barceló se ha pronunciado en este sentido, comparten la tradición mediterránea.

–¿"Ruego a Dios que me vacíe de Dios"´
–Es del Maestro Eckhart, coetáneo de Llull. No sé muy bien su significado, aunque la traduje. Si no me libero de cualquier ídolo o imagen de Dios, no podré alcanzar la unión con Él.

–A partir de aquí usted acuña el "nihilismo religioso".
–Definir a Dios en la Nada y el Vacío se acerca al nihilismo, aunque el adjetivo "religioso" es importante para no confundirlo con otros nihilismos contemporáneos.

–Será usted anticientífico, como Dios manda.
–De ninguna manera voy a ponerme en contra de la ciencia, siempre que nos permita seguir siendo humanos y no aspire a ser la sabiduría por encima de las demás, sino solo una de ellas.

–Ningún lulista nonagenario enlazaría a Llull con el pintor Rothko.
–Conozco a lulistas nonagenarios, y no es su estilo. Escribí un libro con un capítulo sobre Llull y otro sobre Rothko, porque los veo a ambos en la vía mística.

–Rothko es el místico más caro del planeta.
–Desde luego, aunque habría que ver el precio si saliera a la venta algún texto de mística del siglo XIV. La cotización afecta a un artista, y no para bien, pero Rothko luchó contra ello. Vivió en la pobreza muchos años, renunció a encargos millonarios.

–¿La autoayuda es una mística con prisas?
–Con muchas prisas. La autoayuda es el supermercado de la salvación y del éxtasis, pregona una felicidad inmediata. Tapona y apelmaza la mística, que es una vía de acceso.

–¿Votó el domingo?
–Si me lo permite, no creo que eso sirva para comprender mejor mi obra.

–¿Cuál es la estética del referéndum catalán?
–Necesita un camino de ida y otro de vuelta.

–¿Alguna vez lee libros idiotas?
–No tengo ya tiempo de leerlos, habiendo tantos de fantásticos. Ahora bien, entre los libros sabios también hay muchos de idiotas, salvo que no lo descubres hasta que los has leído.

–¿Se engaña usted al pensar que el público quiere "más nivel"?
–No, porque todos queremos mejorar intelectual y espiritualmente, pero hay que abrir caminos para que sea así. Se insulta al espectador cuando se dice que quiere telebasura. Si le muestras cosas buenas, captarás su interés.

–¿Santa Teresa es una boxeadora mística?
–Es una mística auténtica de enorme coraje, y que recuerda que Dios anda entre los pucheros. Llull subió a la montaña de Randa, pero tuvo que bajar a contar lo que había visto. No puede renunciar a expresarlo y quedar engolfado, el místico es activo. Ignacio de Loyola habla de ser "contemplativo en la acción".

–El Beirut de su último libro es la metáfora de la guerra de misticismos.
–No, Beirut es la metáfora de la gran herida abierta para todas las comunidades. Fui allí a dar clases.

–¿Ha logrado vivir de acuerdo con sus estudios?
–Lo he intentado, no siempre lo he conseguido. He tratado de que fueran mi faro, de que mi vida tenga sentido, lo cual no quiere decir que sea digno de esos estudios.

–¿Ha logrado experimentar los éxtasis que ha investigado?
–Ja, ja. No, solo me he dedicado a estudiar los textos de la experiencia mística.

–Hasta Japón no puedo seguirle.
–Pues nada, lo dejamos para la próxima. Es otra civilización, pero hay lugares de encuentro en las estructuras básicas y no soy el primero que lo dice. Un maestro japonés se refiere a crecer en lo profundo y en lo amplio, enlazando con la tradición de Llull.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

¡Síguenos en las redes!

 
Enlaces recomendados: Premios Cine