Profesiones soñadas

La fantasía de ser bombero se queda en un sueño de niñez

Según un estudio, solo el 6% de las personas se dedican al oficio con el que soñaron desde que eran pequeños

11.11.2014 | 10:15
Un grupo de niños, con los bomberos.
Un grupo de niños, con los bomberos.

Solo un seis por ciento de las personas terminan trabajando en lo que soñaron de niños, según un estudio de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) junto a la London School of Economics que analiza los procesos que influyen en la formación de las aspiraciones ocupacionales de los preadolescentes.

De acuerdo con la investigación, en la elección intervienen, entre otros factores, los estudios de los padres o la propia autoestima, lo que provoca que las hijas que tienen progenitores con carreras universitarias tienden a aspirar a la cúspide de la jerarquía ocupacional; o que los niños con un nivel de autoestima más alto son los que aspiran a ocupaciones menos típicas de su sexo.

El estudio afirma que los niños que aspiran a profesiones consideradas "típicas de su sexo" tienen el doble de posibilidades de terminar desempeñando alguna de ellas en la edad adulta.

Para extraer estas conclusiones, el estudio analiza dos factores decisivos: aquellos que tienen que ver con las características del entorno familiar de los niños, las ocupaciones de los padres y la distribución de roles de sexo dentro del hogar; y la psicología de esos niños, en particular su grado de motivación en la escuela y su autoestima.

El comportamiento de los padres ante las tareas del hogar influye en cómo aprenden los niños los roles que resultan más apropiados para cada sexo. En las familias con un reparto muy tradicional de las tareas domésticas, los niños aspiran a profesiones habitualmente masculinas.

Sin embargo, esta conclusión no es aplicable al sexo femenino, ya que las niñas procedentes de familias igualmente tradicionales en la distribución de roles no eran más proclives a desear trabajos típicos de su sexo.

Otra evidencia que ha encontrado la investigación es que los recursos socioeconómicos de los padres afectan a la ambición profesional de los niños.

Las hijas que tienen padres con estudios universitarios tienden a aspirar a la cúspide de la jerarquía ocupacional (directivas, managers...), ocupaciones "donde existen menos mujeres y, por tanto, son menos típicas de su sexo".

En cuanto a los hijos con padres universitarios, el profesor de la UC3M Javier Polavieja, que ha publicado el estudio en la revista 'Social Forces' junto con Lucinda Platt, profesora de Política Social y Sociología en la London School of Economics, ha señalado que "tienen ocupaciones menos habituales que aquellas desempeñadas por otros miembros de su sexo".

"Probablemente la educación de los padres conlleva un tipo de valores más igualitarios que los niños aprenden en casa", ha apuntado.

Respecto a la autoestima, el sociólogo Javier Polavieja ha asegurado que "tiene una importancia muy alta, sobre todo en el caso de los niños", ya que eligen profesiones menos típicas para su sexo "porque tienen mayor capacidad para ir en contra de las normas de género".

Para desarrollar este estudio, los investigadores han analizado las aspiraciones profesionales de niños de ambos sexos con edades comprendidas entre 11 y 15 años.

Los datos que han utilizado, obtenidos del British Household Panel Survey, corresponden a una muestra de 1.693 niños y 1.667 niñas, que fueron encuestados repetidamente desde la infancia hasta sus primeros trabajos significativos como adultos.

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