Música. Crítica

De diosas y hombres

13.09.2014 | 06:50

Tanit Ensemble
Teatre Xesc Forteza (Palma)

* * * *
Alumnos Conservatorio, saxofón
Armando Lorente, percusión
Obras de Ramón Paus
Teatre Xesc Forteza de Palma
Fecha: 11-09-14

Parte de la obra de cámara de Ramón Paus llenó todo el programa de la segunda sesión del II Festival de Música de Cámara que hasta el próximo viernes 29 ofrece diversas propuestas en algunos espacios de Palma.

El Tanit Ensemble, nombre que, es de suponer, hace referencia a esa deidad púnica relacionada con la fertilidad y con Eivissa, ofreció, en el Teatre Xesc Forteza, un monográfico ampliando su formación habitual con otros nombres provenientes del alumnado del Conservatorio y con el de Armando Lorente, un "lujo de percusionista" por utilizar el calificativo que le dio el compositor al final del evento.

Lorente, junto con el pianista Enrique Bernaldo de Quirós, fueron los protagonistas rítmicos de esa muy interesante obra que cerró el concierto: Guayambú.

En Guayambú, una composición escrita para cuarteto de saxofones, piano y marimba, el compositor, Ramón Paus, evoca el espíritu del ritmo stravinskiano de La Consagración de la Primavera, llevando al espectador a pensar en esencias y movimientos tribales. Pero también reúne ciertas connotaciones provenientes del mundo del Jazz y del Ragtime que no dejan indiferente. Guayambú pide escenografía, danza, cuerpos bailando. Tiene imán. Capta al espectador. Seduce... siempre que la interpretación sepa leerla entre líneas, más allá de las notas. Como así fue la noche del pasado jueves, en la que todos los intérpretes marcaron un nivel muy alto (además del pianista y del percusionista, sobre el escenario estuvieron Rodrigo Vila, Sara Méndez, Jorge Albarrán y Guillermo Presa).

Pero antes, algunos de esos intérpretes ya habían lucido en otras obras para diversos grupos. José Manuel  Álvarez Losada como violinista en Gris, a propósito de ti, que abrió la sesión y, sobretodo Pedro Mateo como único intérprete de esa obra interesante y tan llena de matices para guitarra sola y con nombre de sierra montañosa que es Irta.

Mateo, sin duda, es un gran solista, lo demostró doblemente en el concierto que comentamos. Deberemos seguirle la pista. Un valor que no hace más que aumentar el del claustro de profesores de nuestro Conservatorio.

Y una cosa más: ¿Sabe alguien dónde estaban esa noche los melómanos y los que se dicen amantes de la música contemporánea?

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