El magisterio dadaísta de Kurt Schwitters llega a la Fundación Juan March de Palma

La exposición, abierta a partir del próximo 16 de julio, pone el foco en sus célebres collages y en su labor en el campo del diseño gráfico

29.06.2014 | 06:30
´Merz´, número 11. Publicidad tipográfica: número de Pelikan .
´Merz´, número 11. Publicidad tipográfica: número de Pelikan .

Desde el 16 de julio hasta el 4 de octubre y tras la clausura de la exitosa muestra de Josef Albers, el Museu Fundación Juan March de Palma presenta la exposición Kurt Schwitters. Vanguardia y publicidad.

El proyecto pone el foco conjuntamente sobre dos aspectos del trabajo del artista dadaísta Schwitters (1887-1948), una de las figuras más relevantes de la vanguardia europea del pasado siglo: sus collages –el procedimiento en el que fuera, junto con Picasso, Jean Arp, Laszlo Moholy-Nagy o Hannah Höch– y su diseño gráfico, quizá menos conocido.

El objetivo de la muestra es presentar algunos de los célebres collages de Schwitters de las décadas de los veinte a los cuarenta junto con su labor en el campo del diseño gráfico comercial y la tipografía, con ejemplos tan diversos entre sí como libros, carteles, folletos publicitarios, revistas, anuncios para prensa, papel timbrado o modelos para impresos bancarios, comerciales o postales.

La selección incluye diez collages realizados entre 1922 y 1947 y casi un centenar de impresos, procedentes de colecciones privadas españolas e internacionales, presentando a través de todos ellos la obra de Schwitters como un cuerpo artístico tan pleno de contraste como de sentido. Por una parte, el espectador se encontrará con un trabajo que podría calificarse de artísticamente "puro": los collages y, en general, todo ese mundo de obras de arte que Schwitters denominó –con un peculiar giro del lenguaje– Merz, un mundo creado y recreado por él a lo largo de los años. Por otra, es posible hallar en la exposición su trabajo como publicista y diseñador gráfico, una tarea que, con una evidente función utilitaria, estaba al servicio de determinados productos y firmas comerciales como Pelikan o Philips y cubría la necesidad del artista de ganarse la vida.

A lo largo de su carrera, Schwitters también pintó paisajes y bodegones de estilo tradicional para conseguir ingresos regulares. Su producción artística estuvo, pues, como bifurcada en dos actividades, y no solo formal, sino también económicamente: entre aquello con lo que no ganaba dinero (sus collages y piezas escultóricas de vanguardia) y aquello con lo que sí obtenía ingresos (sus óleos de gusto tradicional y el diseño gráfico).La actividad profesional del Schwitters diseñador no fue en absoluto ajena a la del Schwitters artista y poeta.

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