Arte crítica

Otras selvas

16.12.2013 | 06:30
Detalle de una de las obras de Pepa Prieto.
Detalle de una de las obras de Pepa Prieto.

Pepa Prieto
I have not come to see the sky, CCA Andratx, Carrer Estanyera, 2. Hasta el 9 de febrero

Henri Rousseau tenía un sueño, el de ser pintor. Creó obras ambientadas en unas extravagantes selvas tropicales, fueron para Rousseau la inspiración, y creó unas pinturas de gran exuberancia dentro de los círculos más intrépidos de París, en el crepúsculo de las vanguardias.
Las de Pepa Prieto (Granada, 1973) también me parecen obras con un punto de extravagancia, llenas de personajes oníricos con un toque naïf, plagadas de paisajes imaginarios, casi mágicos, que hablan de los sentimientos más profundos del ser humano.
Como hojas de un diario donde vuelca sus vivencias, la artista afincada en Nueva York, presenta en Mallorca casi veinte de obras inmersas en sus universos: junglas, paisajes virtuales, construcciones totémicas€, con un lenguaje de gran cromatismo que integra figuración, abstracción, naturaleza y memoria.
El de Pepa Prieto es un trabajo intuitivo, formado por trazos gestuales y libres de formas, que reúnen vestigios de diferentes acciones, en los que los recuerdos emergen codificados. Es una pintura expresiva de largos trazos, a menudo en forma de fuegos artificiales y con escenas en las que suceden muchas cosas; en ellas encuentras profundidad, intensidad y mezclas de lenguajes.
La carrera de Pepa Prieto empezó ligada al diseño; ilustraciones para ropa, animaciones, muebles, publicidad, pero ya hace unos años que su obra se centra en la pintura. El color, por tanto el arte, impulsó la creación de la moda, el interiorismo, la arquitectura€, el diseño ha sido fruto del deseo primigenio de contar al mundo cosas a través de representaciones simbólicas.
El hecho de que Prieto profundice en la esencia de la realidad, a través de un lenguaje centrado en un arte casi visionario, en un universo mágico, aclara algunos de sus referentes entre los que se incluyen Clare Rojas, Anish Kapoor o Barry McGee, entre otros.
La pintura de Pepa Prieto delata una concertación y una proporcionalidad interna que equilibra forma y color, una abstracción estructurada y transformada para un control racional a la conquista de la plasticidad mas pura, pero con el substrato emotivo de la realidad. Por cierto, Rousseau no pisó una selva en toda su vida.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

¡Síguenos en las redes!

 
Enlaces recomendados: Premios Cine