G. RODAS. PALMA.
Andrea Bocelli y Elton John, dos figuras mayúsculas de la historia más reciente de la música, emocionaron anoche a entre 17.000 y 20.000 personas que acudieron a Son Moix, según la organización. Un estadio que vibró, coreó e incluso bailó con unas canciones que forman parte de la memoria colectiva de cualquier amante de la música.
Público de todas las edades y nacionalidades, unos vestidos de gala, otros con vaqueros y sandalias, se dieron cita en el Iberostar Estadio, que abrió sus puertas a las cinco de la tarde y que consiguió su máxima entrada iniciada ya la actuación de Andrea Bocelli. Sobre el césped, sin protección alguna, se colocaron cientos de sillas que fueron ocupadas por aquellos que pagaron las entradas más caras, de hasta 150 euros. Entre los espectadores, caras conocidas, como la del piloto de Fórmula 1 Schumacher o el guitarrista andaluz afincado en Puigpunyent Paco de Lucía. El tenor, que posee el disco de música clásica realizado por un artista en solitario más vendido de la historia, Arias sagradas, dividió en dos partes su recital. En la primera interpretó extractos de grandes títulos de la ópera, de Verdi, Bizet o Puccini; mientras que la segunda la dedicó a temas inmortales del repertorio tradicional italiano, los que dan sentido a su álbum Incanto.
"Gracias por estar aquí", señaló Bocelli al entrar en escena, elegante y sonriente. Arropado por la Simfònica, dirigida para la ocasión por Marcello Rota, y la Coral Universitària, que precisamente abrieron la velada con Gli arredi festivi del Nabucco, el tenor se arrancó con Intanto, amici quà de la Cavalleria rusticana de Mascagni. Los flashes y los aplausos ya no cesarían en toda la noche, aunque la primera gran ovación llegó con los primeros acordes de Rigoletto. "Bravo, mestre", le grió un emocionado Mateu Alemany desde la tribuna.
El sonido estuvo notable. Ya podrían aprender en el Palma Arena. Dos pantallas gigantes ayudaron a seguir los detalles del espectáculo, aunque la tercera, colocada en el centro del escenario, no se veía bien desde algunos puntos de las gradas. Algunos espectadores solucionaron el problema con unos prismáticos, como en la ópera. Tras Bocelli, que logró sus mejores momentos con Granada y Bésame mucho, interpretada a dúo con la soprano Heather Headly, entró en acción Elton John. El pianista y vocalista brindó un recorrido por sus grandes éxitos, un viaje musical que, al cierre de esta edición, estaba conquistando Son Moix. Nada más empezar, sus seguidores más acérrimos se levantaron de sus asientos para ir junto al escenario, lo que causó el malestar del público de las primeras filas, que había pagado 150 euros por sus butacas.