M. ELENA VALLÉS. PALMA.
La muerte tenía un precio y "mis silbidos también lo tienen, vivo prácticamente de ellos, pero lo cierto es que mis derechos han bajado un 82% por el descenso de las ventas. La gente se los descarga por internet y nos estamos arruinando todos", se arranca del pecho un Curro Savoy muy serio, lejos de la imagen que proyecta en sus colaboraciones con Andreu Buenafuente. "Mis abogados están trabajando con los derechos de los politonos de los móviles, pero está complicado", admite.
A él nadie le silba de tú a tú, sólo cuando el público le reconoce su habilidad con el manejo del aire en su boca, asegurada a todo riesgo. Con la desaparición del modelo televisivo que explotaba las galas musicales las noches de los sábados, los talkshows se han convertido en buena parte de su pan. De Buenafuente a Cristina Tàrrega. "Voy a los programas y digo tonterías porque me gusta más reírme que a un tonto una peseta. La vida es muy complicada y quiero pasármelo bien", justifica. El artista jienense, muy unido a la isla porque su madre vive en Palma, promete desahogo y entretenimiento en el homenaje que productores y amigos le brindan esta noche (22 horas) en s´Escorxador a sus cincuenta años de carrera. "Igual viene Lorenzo Santamaría si ajusta un bolo que tiene para Barcelona", se ilusiona. Miguel Adrover, colaborador de este diario, presentará su biografía sobre el artista, Silbidos de gloria.
Savoy repasa de cabeza algunas de sus actuaciones más bizarras: ha estado silbando mientras cientos de señores encorbatados cerraban negocios en un hotel lujoso cerca de París, en la Catedral de Narbona, en el certamen de Miss Francia o en una granja de animales para un multimillonario. Pero tiene una espinita clavada que puede que el año próximo se la arranque: conocer a Clint Eastwood, el protagonista de los spaghetti western de Sergio Leone. Sus silbidos le devuelven al público la cara mal rasurada de Harry el sucio. El encuentro entre ambos podría suceder en Almería, lugar de rodaje de muchas películas, pues el director de Mini Hollywood ha organizado una cita para estrellas del western para 2011.
El primer silbido que aprendió Savoy (recordemos que se dedicó a ello porque se olvidó de la letra de una canción en un concurso) fue "el clásico, el que se dedica a las chicas guapas". El que se le resiste es Händel, en especial dos temas que tuvo que interpretar para la película A talent for loving (de Richard Quine). Dice que es madridista y mallorquinista ("les he compuesto un himno"), pero que el Barça también le encanta "porque su juego es el mejor".
Uno de sus mayores temores en estos tiempos son los carteristas, afirma, pues en poco tiempo le han robado la billetera en dos ocasiones. "El mundo está muy mal, mira, incluso yo respeto a los antitaurinos siendo mi mujer torera de profesión", concede el artista que consiguió colocar sus silbidos sobre el rostro de Vanessa Paradis para Coco Chanel.