Tauromaquia. Reacciones
G. RODAS. PALMA.
El grupo de antitaurinos que desde hace meses se concentra frente a las puertas del Coliseo Balear y otras plazas de la isla vivió ayer "una auténtica fiesta", "un día grande". Integrantes de asociaciones defensoras de animales de Mallorca se dieron cita en una cafetería de Palma para seguir en directo, vía internet, la votación del Parlament catalán. En cuanto se supo el resultado, corrió el champán, o mejor, el cava.
"Hoy es un día para celebrarlo, aquí, en Mallorca, y en otras muchas ciudades y pueblos del país. Porque esto es fruto del trabajo de mucha gente", señaló Guillermo Amengual, portavoz de AnimaNaturalis, una de las asociaciones antitaurinas con más peso en Mallorca.
"Creemos que este es el primer paso para que otras comunidades autónomas se sumen a esta prohibición. En Balears también podría ser factible acabar con el sufrimiento de los toros. Por lo que hemos visto con nuestras acciones, hay más antitaurinos protestando frente a las plazas que aficionados dentro de ellas", añadió Amengual.
Como si de una victoria deportiva se tratara, los contrarios a las corridas eligieron la plaza de Las Tortugas para expresar sus sentimientos. Eran una treintena y portaban pancartas –"tauromaquia abolición", "no más corridas de toros"–, bailaban, se bañaron en la fuente y, sobre todo, sonrieron y entonaron cánticos, durante toda la jornada, porque el jolgorio continuó hasta bien entrada la noche. A las diez se volvieron a ver frente al Coliseo Balear, y más de lo mismo.
En la otra acera, el aficionado resopló. "Me entristece el pensar que no habrá corridas en Barcelona. No estoy de acuerdo, para nada, con la decisión", espetó el empresario taurino Manolo Martín, responsable, entre otras plazas, de la de Inca, donde el próximo domingo habrá toros. La noticia de la prohibición le cogió al volante, en el Puerto de Despeñaperros.
El presidente de la Federación Taurina Balear, Antoni Gutiérrez, aseguró que "perdemos todos, no sólo los taurinos. Perdemos la libertad de ser nosotros mismos. Hoy son los toros, mañana puede ser el vino o el caballo de raza".
Para Gutiérrez, España se ha convertido en "un país de despropósitos" en el que "nadie entiende nada", y menos a políticos como José Montilla, "un hipócrita" que ha conseguido acabar con "una plaza tan bonita como La Monumental".
Ricardo Izquierdo, matador, toreó en la década de los 60 en La Monumental. Ayer se sintió "muy triste" y resignado: "Los catalanes han vuelto a demostrar que son muy especiales".
"Los catalanes nunca han querido los toros. Quienes llenaban las plazas eran castellanos, emigrantes, pero no catalanes. De todos modos España no renunciará a su fiesta. España quiere toros. Seguro que la prohibición no se extenderá por otras comunidades", añadió Izquierdo.
El banderillero y ganadero mallorquín Gabriel Nadal también se declaró "absolutamente contrario" a la prohibición de las corridas de toros aprobada por el Parlamento catalán para esa comunidad, una medida que tildó de "atentado contra la libertad de expresión".
"Esto es antiespañolismo, una decisión política, una venganza. Me da mucha pena que los políticos caigan tan bajo y se presten a estos juegos. Lo veíamos venir y ha llegado", lamentó un hombre que en cinco ocasiones saltó al ruedo de La Monumental de Barcelona.