GUILLERMO SOLER. PALMA.
Elaborar un buen vino es todo un arte, por lo que elementos como las barricas de madera de roble, obligadas para lograr una mejor crianza, también pueden ser con el concurso de un artista plástico un objeto de atracción visual, a la par que un elemento decorativo. Bajo este concepto, Bodegas Ribas presentó hace dos años Botart, una muestra en la que los artistas mallorquines, o residentes en la isla, por lo general a su aire, pueden hacer de barricas de roble fuera de uso un soporte para su inspiración.
El pasado viernes, la familia Oliver Moragues, propietaria de la citada y antigua bodega de Consell, mostró los frutos de la segunda convocatoria de esta muestra artística, teniendo como marco la zona de crianza, la casa y los jardines de la finca. En esta segunda entrega de Botart han participado 18 creadores: Steve Afit; Antonio Amorós; Juanjo Castillo; Pilar Cerdá; Tomeu Coll; Joan Costa; Antonio Fernández-Coca; Toni Ferragut, Pere Joan; Pere Lacomba; Pep Llambias; Aina Lorente, Menéndez-Rojas; Ester Olondriz; Katharina Pfeil; Cris Pink; Ferrán Pizá y Julia Ramis.
Esta nueva hornada de obras de arte con formato de barrica de vino, ofrece al espectador diferentes estilos y conceptos, dominando en muchas de ellas la originalidad, la fantasía y la audacia, sin faltar en otras el trazo clásico con acento romántico. Estas piezas se convertirán pronto en una exposición itinerante que recorrerá la geografía balear para después cruzar el Mediterráneo y pasear por la Península y Europa. Mientras tanto, hasta el 27 de agosto, podrán contemplarse en Can Ribas.
Cerca de trescientos invitados disfrutaron el viernes de una fiesta inaugural donde vino, arte y cocina se unieron, sin faltar la música en vivo, con la luna camino de su plenitud, mientras los murmullos de conversaciones y confidencias de los asistentes, esparcidos en grupos, daban el tono a una sinfonía en donde los cinco sentidos estaban presentes. Todos los ingredientes de una noche de verano con magia enológica.