G. RODAS. PALMA.
¿Para qué sirven los diseñadores en tiempos de crisis? Anna Figuera Delgado y Macarena Ramos, directoras de El Delgado Buil, referente indiscutible de la moda de vanguardia, tienen la respuesta: "Para mejorar el mundo. La recesión es el mejor momento para el diseño. Muchas empresas que van cortas de dinero, tiran de la creatividad para mantenerse a flote". Creativos, diseñadores y ejecutivos de marcas de primera fila coinciden en esta declaración, como se pudo comprobar en la jornada que dedicada al Diseño se celebró ayer en CaixaForum.
El Delgado Buil, que inició su actividad empresarial en 2004 y que se ha alzado con el premio L´Oréal de Pasarela Cibeles en dos ocasiones, padece, como todas las empresas del sector de la moda, el castigo de la recesión, pero Figuera y Ramos reaccionaron a tiempo. "La crisis también tiene su parte positiva. Te obliga a cambiar de estrategia y pone a prueba tu capacidad de reacción. Es cierto que ahora las decisiones se toman de un modo más pausado, pero quien no sabe cambiar, fracasa. Nosotras hemos ampliado las ventas y en plena temporada de crisis hemos logrado colaboraciones a nivel internacional".
Si hay alguien que sabe de crisis es Xavi Costa, propietario de Lékué. "Cuando cogí la empresa, en 2005, ya estaba en crisis. Así que tuve que cambiarla por fuerza, dándole una dirección diferente a la que llevaba. Esta crisis mundial nos ha pillado con los deberes hechos". Y ahí no hay trampa, mandan los números: "En 2009 crecimos un 35 por ciento y en 2010 multiplicamos por dos los beneficios". ¿Qué cómo se consigue eso, con la que está cayendo? "Los empresarios tienen que pensar como diseñadores. Pensando de modo racional, sin cuidar los detalles y sin poner amor, es imposible avanzar. Hay que ser menos racional y ser más alocado, usar la parte más creativa, la parte del inconsciente".
La crisis ha obligado a Eduardo del Fraile, diseñador gráfico y director de arte del estudio DFraile, a "agudizar el ingenio". Convencido de que "un buen diseño te hace la vida más fácil", los resultados no se han hecho esperar: acaba de terminar un libro llamado Winelabels, editado por Index Book, que recoge diseños de etiquetas de vino muy cuidadas, actual y antiguas, con una revisión de los formatos de botella más utilizados en el mundo del vino. "Les propuse que las portadas del libro fueran de corcho y la editorial aceptó, a pesar del aumento de precio en la impresión. Actualmente está batiendo récord de ventas en la propia web de IndexBook".
Otro creativo es Chema López, responsable de los mostradores de Manolo Blahnik, uno de los diseñadores de zapatos más famosos del mundo. Sus ´manolos´, modernos, elegantes y muy femeninos han conquistado a famosas como Sarah Jessica Parker (Sexo en Nueva York) y Madonna, aunque la crisis no sabe de glamour y les ha obligado "a efectuar cambios en el negocio, a hacerlo más atractivo para el consumidor y a investigar más fórmulas".
El peso, el volumen, la iluminación y el color son algunos de los elementos fundamentales a la hora de crear un escaparate, que "es lo que más vende", apunta López. "Con la crisis se siguen deteniendo ante los mostradores, pero igual no se consume tanto. El escaparate sigue siendo el primer contacto entre el cliente y el comercio, y tiene que provocar en solo unos segundos un deseo, un capricho, debe transmitir una necesidad, crear un impulso. Una vez dentro de la tienda, ya entran en juego la amabilidad y otras estrategias".