CARLES MULET. PALMA.
Joan Arrom, director gerente del Teatre Principal de Palma desde el 1 de agosto de 2007, ha dejado de ejercer en el cargo. Su dimisión, "presentada la semana pasada" aduciendo "motivos personales", fue confirmada ayer por Joan Font, conseller de Cultura y Patrimonio del Consell. "No lo hemos anunciado hasta ahora porque pensábamos que podría reconsiderar su decisión, algo que no ha sucedido. Formalmente ya le he aceptado la dimisión. Ahora falta que lo haga el patronato de la Fundació", explicaba a este periódico.
De "manera temporal" el propio Joan Font y Guillem Román –adjunto a la dirección del Principal desde hace un año exacto– asumirán las funciones de gerencia del teatro, a la espera de que el patronato pueda "estudiar la situación actual y determinar como quedará el nuevo organigrama". "No hemos pensado en el nombre del nuevo director", aseguró el conseller a DIARIO de MALLORCA, un tema que se espera pueda "quedar resuelto lo antes posible". Asimismo, desde su departamento se informó de que "Joan Arrom se ha mostrado dispuesto a colaborar en todo momento para que su decisión no repercuta en el funcionamiento del teatro".
"No quiero negar que la gestión del Teatre Principal ha sido dificultosa, y que hay problemas que siguen estando ahí, pero desde el teatro se continuará trabajando con normalidad. Una dimisión siempre llega en mal momento, pero en ningún caso trastocará lo previsto". Joan Font corroboró que el teatro podrá escenificar los espectáculos planeados para el próximo y cercano trimestre. "Ya se dijo que la nueva programación estaba pendiente de encontrar financiación exterior, y ahora estamos a punto de cerrar el patrocinador que la garantizará, ópera incluida, algo que casi seguro quedará resuelto la semana que viene".
Joan Arrom, al que no se pudo contactar ayer, reconocía recientemente a este periódico haber presentado su dimisión con anterioridad, cuando Joana Lluïsa Mascaró ocupaba la conselleria de Joan Font. Recapacitada decisión, había seguido en el cargo, contento con su labor en la gestión artística, no tanto con su gerencia, el trabajo "más desagradable de todos", para el que no se sentía "capacitado"; "como le ocurre a la mayoría de directores artísticos".
Todavía máximo responsable de un Principal con un déficit reconocido de un millón de euros, confirmó que se sentía perseguido –"más claro, agua"–, y no ocultó la existencia de "tensiones" con el personal del teatro, "el mismo equipo desde hace seis años". "Heredamos una casa con muchas cosas por hacer, con una estructura poco adecuada a los nuevos tiempos, escandalosa laboralmente hablando", se quejaba a finales de enero, señalando un exceso de contratos y las dificultades para llevar a buen puerto un nuevo convenio.
Preocupado por el futuro del Teatre– "tendremos que tomar medidas drásticas con la programación si no llega dinero"– Arrom confirmó también haber tenido que desapalabrar espectáculos del nuevo trimestre, "la verdadera lástima de todo esto".