REDACCIÓN. PALMA.
La Torre dels Enagistes, en la carretera Manacor-Cales de Mallorca, fue escenario ayer sábado de un taller para familias y niños de 6 a 11 años dedicado a la realización de un mosaico siguiendo las normas propias de los artesanos de estas obras a partir de la combinación de teselas de diferentes colores.
Grandes y pequeños demostraron sus dotes y se llevaron a casa un mosaico de recuerdo. Ya por la tarde, en el Museo de Manacor, donde se exhibe una exposición permanente de arqueología y etnología manacorina y en el que destacan la lápida funeraria de Balèria y una muestra de mobiliario en miniatura, se organizó una visita guiada para conocer uno de los mosaicos de la basílica paleocristiana de Son Peretó.
En la antigüedad, el mosaico era un elemento decorativo de lujo que permitía construir pavimentos más frescos para combatir la calor del verano. Se trataba de una especie de alfombras muy valiosas que imitaban el realismo y la perspectiva simbólica. De hecho, eran pinturas de piedra. Para la gente que tenía mosaicos caros y estéticamente imaginativos constituía un símbolo de riqueza y servía para hacer ostentación. En esta exposición se da a conocer la colección de mosaicos de época tardo-romana de Son Peretó.