CARLES MULET. PALMA.
Románticos, fetichistas, coleccionistas o disc jockeys, compatible todo en uno. Se agarran con fuerza a la música en vinilo, un surco de la industria que desde 2005 no ha cesado de crecer. Las cifras de ventas, llamativas, aún anecdóticas en España, confirman cuando menos que lo analógico seguirá teniendo sentido mientras algunos sigan creyendo que lo tiene. Para ellos, y no se puede negociar, los Rolling son más Stones en un tocadiscos.
Las ventas de compact disc volvieron a caer en España en 2009, casi un 18%. El cassette, a pesar de las gasolineras, murió para siempre, desaparecido por primera vez de las estadísticas. Más allá de la segunda mano, las compras de lp´s de vinilo sí aumentaron, en un 165%, de 40.000 a 106.000 según el informe sobre el mercado discográfico presentado hace una semana por la asociación de Productores de Música de España. "Los vinilos no salvarán el mercado", entiende Gregorio Garde, responsable de las dos tiendas Discos Gong de Palma. "Pero es un hecho que los volvemos a tener aquí".
"Hay un repunte, pero de momento es anecdótico, casi imperceptible. El crecimiento es muy alto, pero piensa que veníamos de cero. Nosotros hemos puesto una sección de vinilos en las tiendas, hay que tenerla. Pero sólo ofrecemos una treintena de títulos, todos míticos, superventas de su época". Gregorio Garde nutre la estantería de vinilos de Gong con reediciones de clásicos, con infalibles como The Beatles, Elvis o Michael Jackson. "Son compras extraordinarias, que tenemos que hacer a través de importadores. Las distribuidoras nacionales, al margen de alguna edición especial de sus artistas, no tienen vinilos" expone y se queja.
U2, Pearl Jam, Artic Monkeys, Wilco, Norah Jones, Metallica o Madonna, fuera de las fronteras patrias. Enrique Bunbury –el próximo día 16–, Fito & Fitipaldis, Amaia Montero, Nacho Vegas, Los Planetas, The bankers o Sidonie, dentro de ellas. Escudados por sus ventas en cedé, o simplemente por su forma de entender la vida, son algunos de los artistas que también han sacado sus últimos trabajos en vinilo; mínimo a 20 euros la unidad. Otros nuestros como Joaquín Sabina o El último de la fila, que ya lo hicieron en su día, cuando era lo normal, han regresado igualmente a lo analógico, en plan recopilatorio, tirando de golosa reedición. Y sí, los discos pesan más que los de antes. Son muchos más gruesos, "más objeto". "Ni siquiera estoy seguro de que la gente que los compra los escuche después", explica Garde. Al menos el que no es coleccionista activo o melómano empedernido.
"Contamos con un centenar de artistas que han editado algo de su discográfica en vinilo. Se trata de un porcentaje ínfimo, un 1% respecto a la oferta de cedés, pero tiene su público entre los que valoran el patrimonio discográfico que tienen en casa". Antonio Sánchez, director de relaciones externas de El Corte Inglés, corrobora que el vinilo gana metros en el centro comercial. "Ya apostamos de forma tímida por él. De momento los tenemos agrupados en una mesa", ilustra, la mayoría de ellos "ediciones especiales de grupos antiguos", como The Beatles o Simon & Garfunkel. O recopilatorios de artistas como Antonio Vega, Mark Knopfler, Pixies o Stones. El tocadiscos, añade, "no fue el regalo estrella de la Navidad". Pero una veintena de ellos sí que se vendieron. "Mientras artistas, discográficas y público sigan apostando por el vinilo, nosotros también lo haremos", promete.