Joan Campos, responsable de Discos Oh, no disimula su pesimismo ante la caída de ventas de la música en formato físico. "Hay mucha gente que no ha visto la portada de un disco en los últimos cinco años. ¡Incluso los dee jays están dejando de pinchar en vinilo! No hay solución", augura. Con todo, el veterano pincha discos reconoce que el mítico soporte analógico todavía se busca, que queda "gente que sabe valorar lo original". También, que "una minoría de las nuevas generaciones quiere saber más, y se preocupa por las portadas, letras, fotos y textos que también forman parte de un disco". O que a "muchos" les han vuelto las ganas de escuchar los discos que tenía".
"Vendo muchos más tocadiscos o pick ups que álbumes, la gente lo que quiere es escuchar los que ya tiene", matiza Campos. Al menos aquellos que los conservan, pues el vinilo es carne de contenedor. "Me gustaría saber cuántos arrepentidos hay por haber tirado sus colecciones de discos", pregunta retórico. Recuperar un tocadiscos, recuerda, si es cosa de la aguja o del cabezal, puede conseguirse por 15 euros. Comprar uno nuevo, posible incluso por 125.
"Hace unos años que se nota un cierto movimiento. Las ventas de vinilo, que comercialmente desapareció entorno a 1995, han aumentado bastante", reconoce Toni Vives desde Xocolat Centre, donde apuestan "a tope" por él. Y donde se plantean abrirse al intercambio de segunda mano. De momento, amén de Beatles y Stones, "jazz, música indie y rock de los 60 y 70" son lo más solicitado. "Un tocadiscos en la sala siempre queda guapo. Y evidentemente el vinilo tiene un componente de coleccionismo, de regalo", entiende, pero no sólo entre los que crecieron con él. "El jovencito que ahora flipa con Led Zeppelin terminará defendiendo el formato, cuando hace dos años no sabía ni que existía".