CARLES MULET. PALMA.
"Porque el olvido es chinarse las venas, perder la primavera, buscar lo perdido. Quitarse los muebles de la cabeza, soñar que despiertas en un barco hundido". Este verso, con todos su defectos y virtudes, resume lo que es Estopa, un grupo no necesaria y no solamente canalla. Y con canciones, al menos fragmentos, a la altura de los Chichos, Camarón o el mejor Joaquín Sabina. David y José, los bienqueridos y rumberos hermanos Muñoz, confirmaron anoche delante de 4.000 personas que una parte de su primera década oficial ya ha pasado a nuestra historia musical. A estas alturas, el que no sepa corear La raja de tu falda es porque no se ha enterado.
"Qué fuerte, ¡ya han pasado diez años!". Lo pensó y lo dijo alguien en el Palma Arena, durante Luna lunera, una canción rescatada de un segundo Destrangis que confirmó que el homónimo, sincero e irrepetible Estopa de 1999 no había sido casualidad. Y es que entre el público de anoche, amén de jóvenes con pendientes de aro, cigarros de hierba buena y princesas canallas, también se dejaron ver muchos treintañeros de lo más formalito, haciendo un esfuerzo por recuperar letras que hace menos diez se sabían de memoria.
Declaración de intenciones, el feliz cumpleaños de ayer arrancó Cacho a cacho, un carpe diem de barrio, un "por si acaso disfruto", un "¡Corre que me da la risa!". Siguió Vacaciones, mucho más reciente e igualmente coreada, pues de Estopa se canta casi todo. Después, esos "lere, lelei" de No quiero verla más, potenciado su lado rockero. Y el humo y los silencios que matan de Poquito a poco. Y Luna lunera, Ya no me acuerdo o Nasío pa la alegría. Y más marihuana, con Jardín del olvido. O Demonios y El Olivo, sólo versos, un poema de los Muñoz dedicado a Zarza Capilla.
Sí hubo que esperar a los bises para bailar Bossanova, para gritar Pastillas de freno –con mensaje a Zapatero y solidaridad con el parado incluidos– o para recordar el clasicazo Como Camarón; con el que los hermanos gustan cerrar, y cerraron anoche sus dos generosas horas. No hizo falta aguardar tanto para escuchar La raja de tu falda, ni la de los Chichos, dos míticas consecutivas que terminaron de multiplicar el buen rollito en el ecuador de la velada. Un señor fiestón. Y todavía sin haber sonado obligatorias como Fuente de energía, Tu calorro, Tan solo, Hemicraneal, Vino tinto o Me falta el aliento.
Los dos Estopa, con banda de cinco a su vera, muy habladores con el personal –lástima de sonido en algunas zonas, imposible seguir los chascarrillos de David– se despidieron con ganas de volver a Mallorca, algo que seguro repetirán antes de celebrar otros diez. Que lo harán, de nuevo poquito a poco.