CARLES MULET. PALMA.
–Fito, ´el hombre sencillo de la música sencilla´. ¿Le molesta tanta sencillez?
–Las mismas palabras pueden tener diferentes intenciones, y yo prefiero tomármelas como algo bueno. En realidad creo que todas las canciones son complicadas, y que cada uno tiene su manera de hacerlas. A mí lo que me atrae es que todo suene sencillo, y está claro que no es algo fácil, al menos para mí. Soy de los que piensa que cocinar con dos ingredientes es más difícil que hacerlo con siete.
–Se refiere a los conciertos como una "recompensa". ¿Es lo que menos le cuesta?
–No es que sea lo que menos cuesta, una gira larga también supone mucha presión y te va minando. Lo que pasa es que no podría hacer un disco y no salir por ahí con él. No concibo las canciones sin ese fin, sin poder tocarlas en público con una banda .
–Le hemos visto llorar ahí arriba. ¿En qué medida le emociona todo ésto?
–Si algo emociona es el escenario, y yo quiero que la gente note como estoy, incluso cuando la cosa va mal. Los que nos subimos a él también somos personas, tenemos la misma cabeza que los que están debajo. La gente nos hace sentir, y nosotros reaccionamos.
–Con los Fitipaldis buscaba el calor de los bares... y ha vuelto a llenar estadios, como con Platero. ¿Cómo lo lleva?
–Tengo la suerte de haber podido hacer el mismo camino dos veces, y eso te permite apreciarlo más. Asimilarlo no ha sido complicado porque ha ocurrido de manera natural, en un largo espacio de tiempo. Los traumas pueden llegar cuando pegas el ´pelotazo´ con el primer disco.
–¿Se exagera la importancia de sus letras?
–A veces sí, y yo también lo hago. Una cosa es escribir algo que tienes claro y otra cosa es llevarlo a la práctica. La vida es mucho más difícil que llenar un papel en blanco.
–Empieza el disco asegurando que "puedo escribir y no disimular, es la ventaja de irse haciendo viejo". ¿Le creemos aquí?
–En este caso sí. Cada vez me preocupan más las canciones, y menos lo que la gente pueda pensar de mí.
–¿Las ideas se agotan?
–Es cuestión de temporadas. Siempre que termino un disco tengo la sensación de que es el último, de que hacer otro es un proyecto inalcanzable, de que me faltará el valor. Después, cuando acabo la gira desconecto... hasta que las ganas entran otra vez. Cuando el tiempo que pasas sin escribir una canción se dilata demasiado te sientes seco, fracasado.
–Se le tacha de poeta. ¿Está de acuerdo?
–No, pero porque no lo soy, no porque quiera quitarme un peso de encima. El que escribe poesía es capaz de verla en todos lados, incluso en un bolígrafo, yo sólo hago canciones. Esa es la diferencia, aunque Sabina me parezca tan válido como Pablo Neruda.
–¿Cuánto le deben sus letras a Sabina?
–Sabina nos ha inspirado a todos, consciente o inconscientemente. Para mí es el más grande, sigue siendo el punto de referencia. Su música es la que más sentimientos logra transmitirme. De los buenos y de los malos.
–Hace unos años aprendió que una banda es "algo más que diversión". ¿Es necesario darse cuenta?
–Es una cuestión de edad. Cuando tienes 18 la visión de la música y de lo que tienes que hacer es otra. Y debe de ser así, porque dentro de ti hay hormonas, una explosión que ahora, con 43, me tendría que inventar. Cuando empezamos con Platero éramos unos descerebrados, no sentíamos la responsabilidad. Con el tiempo la actitud hacia la música no cambia, pero sí ante el mundo.
–¿Qué es el rock?
–No creas que no lo he pensado muchas veces, y es difícil decirlo. Es complicado definirlo, incluso a nivel estilístico, pues unos te dirán que el rock es Chuck Berry, otros AC/DC y otros Tequila. Quizás es una actitud, una forma de interpretar. Puedes entrar en un bar y ver a un tío con una guitarra acústica y, de repente, es un rockero. Creo que las generaciones jóvenes confunden el rock con tocar más fuerte.
–¿Es prematuro pensar en su aportación a la música española?
–A un nivel específico Fito no ha aportado nada, a nivel de Fitipaldis creo que sí lo hemos hecho. Ahora el rock está en boca de muchos, vende y llena escenarios. Es una realidad, y no ha sucedido siempre.
Fito & Fitipaldis + la cabra mecánica.
Recinto de Son Fusteret, viernes 22 de enero.
A?las 21.30 horas. Entradas: 23 euros.