EFE. BARCELONA.
El primer Gran Diccionari de obras y autores de la literatura catalana incluye más de 4.000 entradas, de las que 3.500 son biografías. La figura de Ramon Llull, con cuatro páginas, es la más extensa de todas. La obra, coordinada por Àlex Broch, fue presentada ayer. Sus 1.242 folios, nacido con vocación de convertirse en "obra de referencia" y "de país", suponen un viaje por todos los tiempos, todos los territorios de habla catalana y todos los géneros.
Para su realización Broch ha coordinado durante ocho años a un equipo de 110 personas; "la suma del trabajo de diversas generaciones", como aseguró ayer. El mencionado Ramon Llull, Isabel de Villena, Serafí Pitarra, Josep Pla, Vicente Blasco Ibáñez, Jacint Verdaguer o Mercè Rodoreda son algunos de los biografiados, que comparten espacio con otros menos conocidos, como el hispanista inglés Alan Yates o con los jóvenes Francesc Serés, Sebastià Alzamora o Ada Castells. En este sentido, el coordinador del diccionario quiso destacar su "gran contemporaneidad", llegando a calificar de "apuesta arriesgada" la inclusión de algunos de los autores noveles.
Sin embargo, a su juicio, "hemos querido ser fieles al momento y construir un material de referencia que fuera útil en el siglo XXI". De ahí, la apuesta por incorporar a autores que anteriormente no tenían presencia en otras obras parecidas (de las 3.500 entradas de autores hay unas 200 que pertenecen a personas nacidas después de 1960) y la revisión en profundidad de los grandes nombres de la literatura catalana.
Otra de las singularidades de este título, que edita Enciclopedia Catalana, es la incorporación por primera vez de 425 obras inventariadas: 90 de la Edad Media; 35 de los siglos XVI a XVII; 71 de la Renaixença y el Romanticismo; 70 del Noucentisme hasta la Guerra Civil y 150 de la Guerra Civil hasta ahora, entre otras. Así, el lector podrá encontrar desde una entrada sobre Mirall trencat, una de las principales novelas de Rodoreda, a otra sobre Incerta Glòria, obra capital para entender qué ocurrió en el frente de Aragón durante la guerra civil, u otra de Lo Somni o Curial e Güelfa.
La obra, asimismo, introduce una serie de personajes literarios de autores en lengua catalana que están en el imaginario de muchos aunque por circunstancias diversas, como la dictadura franquista, no han conseguido la fuerza de otros provenientes de la literatura en castellano como El Cid o don Quijote. Broch quiso resaltar que "haberlos, haylos" y citó al Manelic de Terra Baixa, de Àngel Guimerà; la Colometa de La plaça del Diamant, o el Senyor Esteve, de L´Auca del Senyor Esteve, de Santiago Rusiñol.
Por otra parte, el diccionario supone el reconocimiento a diferentes géneros, desde el periodismo a la crítica literaria, pero también a los estudiosos catalanófilos que imparten sus teorías desde universidades extranjeras. La obra que en el futuro podrá consultarse, en parte, desde Internet, termina, justamente, con una veintena de direcciones electrónicas "imprescindibles" en este ámbito y con una amplia relación de los principales premios literarios que se conceden en lengua catalana, así como las personas que los han ganado a lo largo de los años.