CARLES MULET. PALMA.
Los felices años 20, según Palma. Transitables en imágenes a través de la muestra que el Institut d´Estudis Baleàrics inauguró ayer en la Casa de Cultura. Doscientas veintiocho instantáneas y un audiovisual, en añejo blanco y negro. Para constatar que al tranvía se trepaba en la Plaça de la Reina, o en El Molinar. Que Catalina Valls -"muy aplaudida en Pastor y Borrego"- era la actriz de moda, protagonizando titulares en la revista Baleares. Para atestiguar que el ciudadano acomodado le pegaba al Radium, el "más exquisito de los aperitivos. Y conducía Ford, un coche "para el que no hay camino malo", tal y como se prometía en la publicidad. Que los obispos, de Campins a Josep Miralles pasando por Domenech y Llompart, se sucedían con insólita celeridad. Que Joan March donaba seis millones de pesetas y ponía la primera piedra del Sanatori de Caubet. O que Alfonso XIII y Victoria Eugenia tenían tiempo para visitar la Seu.
Mientras la ciudad consumía una década de cambio, gentes como un todavía mozuelo Josep Vila Coll lo retrataban todo para la posteridad. Su trabajo, principalmente, compilado del fondo de Casa Vila, es el que viste esta suerte de retrospectiva; un álbum que precede y finiquita el recorrido trazado hasta la fecha por el IEB, que ya había caminado desde la II República hasta 1983. Acompaña lo enseñado ahora material recuperado de los archivos de Ramon Rullán, Andreu Muntaner Darder, Catina Valls, Roland Dethorey, el consistorio palmesano y la Biblioteca Bartomeu March.
El conjunto deviene espejo de la vida cotidiana, cuando los soldados partían a Marruecos sin tenerlas todas consigo. Cuando las niñas del Colegio Católico Alemán formaban en perfecto orden a las puertas de su centro. Cuando la primera plaza de toros era derruida, en 1931, para dar la bienvenida al nuevo Coliseo Balear. Cuando el intrépido catalán Josep Maria Co de Triola tomaba la primera fotografía aérea de la urbe. Cuando Génova y Portopí eran tierras vírgenes. O cuando el tren de mercaderies conectaba el puerto con las Ramblas y Vía Alemania.
La exposición -que tampoco se olvida de mauristas, weyleristas y demás políticos del momento, del infante don Jaime de Borbón y Battenberg o de Miguel Primo de Rivera- se completa con una película que suma fragmentos de Flor de espino (1925), cedida por la Filmoteca de Catalunya, con retales del documental Viatge reial a Palma (1923), cortesía de la Filmoteca Espanyola. El metraje está amenizado con música de la época, recuperada de los archivos de Ferran Merino, de la Fonoteca de la Casa de Cultura y de la delegación balear de Radio Nacional de España.
PALMA, 1920-1931.
Del 2 de diciembre al 10 de enero.
Espai Ramon Llull de la Casa de Cultura.