LOURDES DURÁN. PALMA.
A iniciativa de Jaume Coll, el director del Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí de Valencia, y de Carmen González-Borrás, especialista en arte contemporáneo y cerámica, la obra del ceramista mallorquín Lluís Castaldo va a ser expuesta en una antológica que persigue mostrale "al completo". Es decir, y así lo explica su comisaria, "desde sus orígenes en Bellas Artes, cuando era pintor hasta convertirse en uno de los ceramistas de mayor relevancia en el panorama nacional por su producción de murales y jarros cerámicos".
Castaldo asiste a esta recuperación del origen convencido, aunque admite que "al principio no me interesaba recuperar una etapa que ya daba por superada". Concede, sin embargo, que "forma parte de mi vida, de mi lucha. En el fondo, mis cerámicas obedecen a una concepción pictórica".
"Es lógico el camino de la pintura a la cerámica en un artista como Castaldo, fascinado desde el principio por la arquitectura y la corriente de la Bauhaus que integra arte y vida, y que él trasladó al mural cerámico donde, en realidad, pintó. Tras conocer a Llorenç Artigas, se enamoró del material", explica la comisaria.
Setenta piezas, algunas de ellas inéditas puesto que corresponden a este último periodo de trabajo en el que un accidente "me ha abierto un nuevo camino", indica el ceramista de Sóller, integrarán un amplio recorrido que se inaugurará el 9 de julio. En octubre llegará a Palma, a Ses Voltes.
En el amplio viaje, del dibujo –se incluyen sus primeros pasos cuando era un niño y ya manchaba cuadernos– a la pintura, jarros y murales cerámicos, se incide en aspectos biográficos de un artista que trabajó en el mural Per a David Fernández Miró, que Joan Miró regaló a la ciudad.
Este retrato completo de Lluís Castaldo se detiene con minuciosidad en la que, a juicio de Carmen González-Borràs, es la máxima aportación, "su cuestionamiento del jarro como objeto artístico que sólo respondía a conceptos de belleza". Prosigue: "Castaldo hace variaciones, a partir de las teorías estéticas orientales que se impusieron en Europa, y crea los jarros con cortes que yo llamo jarros heridos".
El trabajo en el torno fue simultaneado con los lienzos cerámicos en murales como el que hizo para la empresa Gesa.
"Castaldo no es un artista nostálgico, bien al contrario se ha arriesgado con sus jarros en una dirección artística que estuviera integrada en la sociedad de su tiempo", escribe González-Borrás.
Prueba de ello es la actitud con que el ceramista afrontó "ese accidente, la rotura de un hombro" que le imposibilitó en estos últimos años seguir trabajando en el torno. "Aquello me indicó, ¡no puedes hacer el torno de toda la vida!". Lo ha sustituido por piezas coladas con molde. Según su hija Blanca, que ha hecho el diseño gráfico del catálogo de la exposición, "está más activo que nunca".
Tocar la cerámica
"Las obras actuales son formas naturales que el artista toma de la naturaleza y trabaja con moldes. El jarro se ha cerrado definitivamente sin salida al exterior convirtiéndose en objeto escultórico", aprecia Carmen González-Borrás.
Hace años, Castaldo aseguraba, en una charla mantenida desde su taller, que "no sólo he tenido que tocar la cerámica, sino que he debido penetrarla". De aquellos jarros heridos, vueltos hacia abajo, incididos, a estos nuevos moldes producidos por un imprevisto de la vida. Así es el arte. Experimento. Y los del barro, cuentan con una historia de miles de años. Miles de heridas.