CLUB DIARIO DE MALLORCA. Sebastià Serrano, Lingüista y escritor
M. ELENA VALLÉS. PALMA.
–¿Qué se les ha perdido a dos altos ejecutivos en el despacho de un profesor de Lingüística?
–A mí me sorprendió un poco verlos. La primera vez fue en los noventa. El consejero delegado de Bayer había leído una contraportada de La Vanguardia en la que me hacían una entrevista. Y les hice un proyecto para incrementar las habilidades comunicativas de los directivos con los trabajadores.
–Las buenas palabras están bien, pero creía que se motivaba al trabajador subiéndole el sueldo.
–(Risas) Bueno, sí, pero hay que potenciar otras cosas. Lo último en que he trabajado es la fuerza de los sentidos, cosa que me ha servido para realizar una serie de matices relacionados con el talento en el trabajo y la visión del mundo.
–Usted recomienda caminar hacia una política del tacto.
–Todos necesitamos tocar y que nos toquen. Lo del tacto también está relacionado con la delicadeza cuando se dicen las cosas. El director de una empresa necesita potenciar sus sentidos para reforzar su percepción de cualquier estímulo. Debe oler cuando un trabajador tiene algún problema para intentar solventarlo.
–Habla de proximidad, pero tenemos más contactos que nunca.
–Sí, pero la calidad no es la deseada.
–La cercanía tiene muy mala prensa. Los seductores y distantes siempre se llevan el gato al agua.
–Equivocadamente. Desde siempre nos hemos movido en el binomio dependencia / independencia. Armonizar estos conceptos es difícil. El modelo de hoy en día pasa por potenciar la independencia. El glamour reside en el distanciamiento.
– ¿Tiene Facebook un efecto placebo contra la soledad?
–No. Con la tecnología, hemos conseguido traer lo lejano justo aquí al lado, y esto nos ha llevado a alejarnos de la proximidad.
–Una paradoja.
–Es el peaje que debemos pagar por la complejidad. Las leyes físicas del universo dicen que al aumentar la complejidad también crece la fragilidad. El Alzheimer puede que sea un peaje del habla. Unos científicos australianos acaban de descubrir que el cerebro genera una gran cantidad de energía para realizar las conexiones lingüísticas y se produce una oxidación que conduce a la enfermedad.
–¿Qué sentido hemos marginado?
–Sobre todo el tacto y también el olfato. Hemos sobredimensionado la vista. Está claro: vivimos en el mundo de lo audiovisual. Y estamos empezando a sufrir el síndrome de la sobreinformación, que consiste en la falta de atención. Estas fragilidades fruto de la complejidad del mundo conducen a disfunciones cerebrales como la depresión, la esquizofrenia o los brotes psicóticos.
–¿Venden oxitocina en pastillas?
–Esta sustancia natural neutraliza el cortisol, base del estrés o la ansiedad. La oxitocina sólo se genera en la proximidad, en la conversación, con el contacto. Se le llama la sustancia de la amistad.
–¿Necesitamos amigos?
–Sí. El cerebro está hecho para los lazos fuertes y duraderos. No para toda la vida, pero sí para un periodo de tiempo muy largo.