LOURDES DURÁN. PALMA.
Pese a que Miquel Barceló no requiere "apoyo en el exterior", puesto que el mallorquín es sobradamente conocido, es el artista elegido por el ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación para representar a España en la Biennale de Venecia que abrirá sus puertas en junio. Otro mallorquín, Enrique Juncosa, actual director del Museo Irlandés de Arte Moderno de Dublín (MMA), es el comisario de la exposición, que "revisará su trayectoria desde el 2000, poniendo un mayor énfasis en su obra nueva", manifestó Juncosa a DIARIO de MALLORCA.
El Pabellón español, un espacio de algo más de seiscientos metros cuadrados, se adecuará a un recorrido fraccionado en nueve salas. Cada uno de estos ámbitos acoplado a los temas argumentales del universo creativo de Barceló: el mar, África, el desierto, los fósiles, caracoles, gorilas, cerámica. O también a sus otras pasiones, como la literatura, plasmada en los libros de escritores que le fascinan y con los que tuvo contacto el pintor de Felanitx: Hervé Guibert, Andreu Vidal, Paul Bowles, Blai Bonet y Rodrigo Rey Rosa, entre otros.
Otra sala estará dedicada a la proyección en vídeo del montaje Pasodoble, un diálogo-danza entre el propio Barceló y el coreógrafo Joseph Nadj, embarrados en un éxtasis creativo. La performance se volverá a repetir en Venecia.
Lector enfebrecido, Barceló le hará un guiño a François Augierás, escritor iluminado, traductor de Yourcenar y Gide, y que a lo largo de su heterodoxa vida -vivió en una cueva en Domme-, cultivó el misticismo en Mali, practicó el silencio en el monte Atos y también pintaba. Doce obras de pequeño formato, "muy bonitas, aunque fuera del movimiento moderno", matiza Juncosa, han sido elegidas para ocupar ese espacio más íntimo. Poco conocido, se va editar un catálogo que incluirá un texto de Barceló en el que "va a decir que él lo ha conocido", adelanta el director del MMA. A Augierás, fallecido en 1971, le ha traducido al castellano el también escritor Rey Rosas. Entre sus obras, El viaje de los muertos o Domme o el ensayo de la ocupación.
A punto de concluir el proyecto expositivo de Barceló en la ciudad de los canales italiana, Enrique Juncosa matiza que "las pinturas nuevas que se van a exponer no tienen nada que ver con su trabajo en la Cúpula de las Naciones Unidas en Suiza. Se van a mostrar pinturas representativas de los años 2001, 2002 y, sobre todo, obras de los últimos años. Todas ellas de gran formato".
La habilidad como acuarelista y dibujante de Barceló se va a hurtar a los ojos del visitante de la Biennale. Sí se topará con quince cerámicas y con siete grandes pinturas nunca vistas o expuestas en pocas ocasiones. Es el caso de tres grandes mares expuestos en sa Llonja de Palma en el 2003.
A juicio de Juncosa, el Barceló de Venecia será el de siempre, "serán sus mismos temas", sólo que en ellas aprecia "un nuevo tratamiento. De sus últimas pinturas, hay algunos de la espuma de mar que se parecen a cosas que pintó en los setenta. Yo he buscado redondear en familias de sus temas habituales con cuadros recientes". Con todo, no se va a ver pintura del 2008 ni de este año.