EL JUEZ LES IMPONE SENDAS MULTAS DE 400 EUROS y les impide acercarse a las víctimas medio año
MARCOS OLLÉS. PALMA.
Dos jóvenes han sido condenados por un ataque racista contra una familia marroquí afincada en Palma cometido en octubre del año pasado. Los agresores profirieron expresiones xenófobas a dos mujeres y, tras ser denunciados, arrojaron dos botellas de cerveza contra su casa y rompieron dos cristales. El juez les ha impuesto sendas multas de 400 euros por dos faltas de vejaciones y daños y les impide acercarse a las víctimas y a su domicilio durante medio año.
Los hechos ocurrieron el 12 de octubre -Día de la Hispanidad- del año pasado en la barriada de Son Rapinya. Una mujer marroquí, vestida con una chilaba, estaba a punto de llegar a casa de su hermana cuando fue abordada por dos jóvenes, que comenzaron a insultarla con expresiones como "mora de mierda, vete a tu país", según recoge la sentencia. Los familiares de la mujer presenciaron los hechos desde la vivienda y salieron en su ayuda. Pero los dos jóvenes se encararon también con ellos, burlándose de sus tradiciones y su cultura e incluso hicieron ademán de agredirles cuando les recriminaron su actitud.
Tras este primer ataque, la familia marroquí denunció enseguida lo ocurrido ante la Policía, que identificó a los sospechosos en un bar cercano. Sin embargo, cuando los agentes se marcharon del lugar, decidieron vengarse. La familia atacada estaba en el salón de la vivienda cuando dos botellas de cerveza atravesaron los cristales de una ventana aquella misma tarde. Cuando se asomaron vieron huir a los dos jóvenes.
Dos de las mujeres de la familia tuvieron que recibir asistencia en un centro sanitario tras sufrir una crisis nerviosa por este segundo ataque. Además, las hijas del matrimonio atacado, de 9 y 16 años, tuvieron que ser acompañadas durante varias semanas al colegio, ya que temían sufrir otra agresión.
El juicio por estos hechos se celebró a principios de marzo en el juzgado de instrucción número 8 de Palma. Según recoge la sentencia, dictada por el magistrado Antoni Rotger, los acusados reconocieron parcialmente los hechos aunque "trataron de edulcorarlos de manera inverosímil". El juez otorga plena credibilidad al relato de la víctima y considera que los hechos constituyen una falta de vejaciones y otra de daños. Por ello, les una multa de 400 euros a cada uno de ellos y además les impide acercarse menos de 400 metros de sus víctimas su domicilio durante seis meses.
Los denunciantes, que llevan más de 20 años afincados en Mallorca, aseguran que nunca habían sufrido una agresión similar y han mostrado su satisfacción por la sentencia. "No creo que España sea un país racista, pero es necesario que actos como este no queden sin castigo. Estas cosas no pueden seguir ocurriendo en pleno siglo XXI", afirman.