M. ELENA VALLÉS. PALMA.
A los Cinco Caminos de Richard Long le faltan piedras. A algunas se les adivina una ubicación distinta a la que tuvieron el primer día que se instaló la pieza en el Parc de ses Estacions. Y otras están dentro del foso de agua que la cerca.Una pequeña pintada, en la que se lee perfectamente Slow, afea la escultura que el Govern adquirió al artista hace dos años.
Ciudadanos han venido denunciando en los últimos días a este diario el deterioro de la pieza, habida cuenta de que los niños entran en el lienzo de piedra sobre el que reposan los cantos de granito que representan cinco caminos distintos, todo ello dispuesto de un modo semejante a los jardines zen japoneses. Por la tarde mayormente, pueden verse jóvenes en edad escolar que juegan y toquetean las piedras. Así como está la instalación en estos momentos, es fácil que cualquiera pueda acceder a ella. La pieza está rodeada de un pequeño foso de agua que puede ser sorteado con un pequeño brinco. Por lo demás, no cuenta con ningún tipo de barrera protectora. Las pintadas -una de reducido tamaño se puede ver en la escultura- se han convertido en tónica habitual para las casetas de vidrio, todas ellas salidas de emergencia de la estación intermodal del subsuelo.
La directora general de Patrimonio, Maria Costa, explicó a este diario que "la pieza está teóricamente dentro de la obra del parque. Y la escultura aún no se ha traspasado al Govern, porque aún no se cuenta con la certificación de final de obra". Costa apuntó que la responsabilidad del mantenimiento de la pieza recaería sobre la empresa adjudicataria de las obras del parque, una UTE formada por Acciona Infraestructuras S. A. y Construcciones, Excavaciones y Asfaltos S. A. "Cuando se recepcione el parque y se hayan terminado finalmente las obras, la escultura pasará a registrarse en Patrimonio del Govern", puntualizó Costa.
La pieza que Richard Long instaló en el Parc de ses Estacions era una escultura que inicialmente, en 2004, fue concebida por el artista para la galería portuguesa Mario Sequeiro.
La historia de este parque palmesano ha estado acompañada de constantes polémicas. Cabe recordar que poco después de su apertura comenzaron a plantearse modificaciones, tanto en el vallado como en el diseño interior que elevaron el coste de la que había sido la más importante inversión municipal ejecutada durante el segundo mandato del alcalde Fageda.