L. DURÁN. PALMA.
Comparten taller los artistas Mateo Maté y Oscar Seco, dos ´enfants terribles´ del arte contemporáneo español. Invitados por Nieves Barber a interpretar el tradicional Belén navideño que cada año por estas fechas acoge la intervención de un artistas, Maté y Seco han tomado posiciones divergentes. Si algo les identifica es la clave irónica, más acusada en el segundo.
Seco a vueltas con sus muñequitos, ha construido un belén que es casi arca de Noé, aunque él la titute Belén Galáctico. Una pieza elevada, de madera, semejante a una maqueta de arquitecto que reivindica el lado "artesanal" de su obra, contiene en su interior una virgen, un niño Jesús, un san José y una fauna variopinta que va desde un escorpión gigante a un oso despistado. Ha perforado la nave a la altura de la mirada de un niño para que a través de la mirilla entre en un ambiente "muy 2001 Odisea espacial de Kubrick".
Un agnóstico como él dio su sí a la anfitriona de Can Marqués "porque es una idea divertida". A la que él no ha dudado en poner su tinte político e inconveniente.
"Los soldaditos son nazis y rodean al niño en Belén donde sigue ocurriendo la guerra entre judíos y palestinos. De todos modos, es una obra abierta".
El Adviento de Maté se ha servido de una digitalización de la Inmaculada de Murillo, cedida por el Museo del Prado que le ha permitido trabajar la "estructura simbólica e iconográfica" de una virgen que él ha ´embarazado´. A través de la superposición de una radiografía sobre el cuerpo vestido de la Inmaculada, él la hace madre en ciernes al situar un feto en el interior de la placa radiográfica a través de una caja de luz. El efecto es mágico.
"No soy practicante, pero mi cultura es cristiana. He querido celebrarlo con la idea de alegría, de fiesta, de esperanza como es cualquier nacimiento", señaló el artista madrileño. Maté regresará el próximo año a Mallorca donde presentará una intervención en Inca.