MIGUEL DALMAU
De todos mis amigos, Marcos es el único que se ha paseado más de una vez bajo la cúpula del Palais des Nations de Ginebra. Y como caballero a la manera casi clásica le parece que la cúpula ya estaba bien como estaba, con sus ecos de Sert, y un blanco impoluto que ensanchaba horizontes y cabezas en nombre de las Naciones Unidas. Pero he aquí que viene "Carnicerito de Felanitx", agarra la madre de todas las mangueras y se alivia con una corridilla tutti fruti de treinta y cincomil kilos de pintura-ahí es ná- y transforma una de las cúpulas más austeras y elegantes de la era moderna en un cobertizo chorreante de alguna cueva de El Señor de los Anillos?En el supuesto de que su autor, en lugar de pegarle a la "hierba de los medianos", le atizara a los Diamantes que Lucy recogía en el cielo. Con los Beatles.
Todo este asunto de la cúpula me pilla en Barcelona donde hay una polémica bastante candente, vaya usted a saber la razón. El argumento de los detractores se resume así: en todas las épocas de la historia ha habido ejemplos de arte pompier, es decir, un arte resultón, complaciente, desmesurado, que dejaba al personal boquiabierto y con la impresión-tan tonificante-de haber asistido a un momento irrepetible de la historia del Arte. Entretanto, unos pringaos llamados Courbet, Manet, Cëzanne, seguían comiendo papas en sus gélidos atelieres de suburbio. Dicho de otro modo, los méritos y elogios de los salones oficiales de París se reservaban a los pompieros y epatadotes, y lo otro, pues ya saben. Van Gogh vendió un solo cuadrito en su vida. ¿Qué quiero decir? Pues que para muchos objetores, Barceló se está convirtiendo en uno de esos figurones del arte contemporáneo, a la estela de aquellos otros "genios" del siglo XIX que han caído en el olvido. El hecho de que además le hayan soplado una pasta gansa para su nueva interrupción-intervención no ayuda a aclarar el dilema.
En el polo opuesto se han alzado ya los paladines. "El jabalí de Andraitx", por ejemplo, ha creído asistir al máximo evento artístico del siglo XXI.. Y para demostrarlo ha sacado toda la artillería. Según él, Barceló sigue la línea de la "magmática estructuración matérica de Gaudi", el morbo de Moreau, Kandinski, Pollock?Y como eso no era suficiente, Baltasar Porcel ha ido más lejos: el Juicio Universal de Vasari, la cúpula octogonal de Brunelleschi ( aquí ya, midiendo rabos, a saber, el florentino 3600 metros cuadrados; Barceló, 14 000, como si el tamaño importara en Arte como importa en el catre. Y por último, Tintoretto, el de la Scuola de San Roque, in Venice . My love. Lo que parece claro es que el tipo no deja indiferente, como buen pompier, y también como buen genio en el supuesto de que lo sea. Pero yo me pregunto, ahora, cuál será el próximo polvo. ¿Qué nuevo espacio le darán para que lo reviente o lo embellezca, qué nuevo sitio, palacio, catedral u hospicio de huerfanitos? Usted también paga. Opine.