ROSA FERRIOL. PALMA.
Toda ruptura de una pareja afecta a los hijos porque son los más vulnerables y los más débiles del proceso. La reacción depende de la edad de los menores. Los más pequeños sufren estados de ansiedad o depresión que se manifiestan con conductas regresivas y agresivas. En cambio, los adolescentes responden a la separación con un distanciamiento de la familia. Esta es una de las conclusiones del I Congreso estatal sobre la defensa de los menores en las crisis de pareja, organizado por la Oficina de Defensa de los Derechos del Menor (ODDM).
La psicóloga forense de los juzgados de familia de Murcia, María José Catalán, que ayer participó en las jornadas, aseguró que "en un primer momento los menores sufren la ruptura de sus padres". No obstante, puntualizó que "si los progenitores transmiten a los pequeños la continuidad de los vínculos paternofiliales se adaptarán de manera adecuada a la nueva situación familiar".
En la inauguración del Congreso, la directora general de Menores y Familia, Xesca Vanrell, detalló que en Balears hay una alta tasa de divorcios lo que la sitúa como la segunda comunidad con más rupturas. La primera es Canarias. Concretamente, en 2007 se registraron 3.466 divorcios y 299 separaciones. Además, añadió que el 52 por ciento de las parejas rotas tienen hijos menores de edad. Por su parte, el director del ODMM, Antoni Bennàssar, puntualizó que a nivel nacional se dieron 3,9 separaciones por cada mil habitantes en 2006.
15 años de matrimonio
Bennàssar detalló que la duración de los matrimonios es de 15,1 años y que la edad media de separación es a los 40,5 años las mujeres y los 43,2 años los hombres.
Otro de los temas que centraron el congreso sobre la defensa de los menores en las crisis de pareja fue la custodia de los hijos. Los expertos coincidieron en destacar que cuando los progenitores deciden separarse debe primar el interés del menor y dejar a un lado la comodidad de los padres.
En 2005 se reformó el código civil posibilitando que las parejas pudieran pactar una custodia compartida. En el congreso, donde asistieron 300 personas, se analizó los tres años de vigencia de esta normativa. Catalán defendió que la custodia compartida es positiva para los hijos porque "el menor tiene la sensación de convivir con ambos progenitores sin distanciarse de ninguno de ellos". Este sistema evita, según la psicóloga, rechazo a uno de los progenitores y el intento de manipulación por parte de uno de los dos responsables. Aseguró que la custodia compartida es un sistema que se puede hacer a medida de cada caso. El objetivo es "adecuar la corresponsabilidad de los padres".