M. OLLÉS. PALMA.
El club de motoristas que fue registrado en Binissalem en la operación antidroga realizada por la Guardia Civil llevaba seis años implantado en esta localidad. Los agentes encargados de la operación tratan ahora de esclarecer cuánto tiempo llevaban dedicándose, algunos de sus miembros, a traficar con hachís a gran escala y el número de alijos que transportaron de Mallorca a la península. Varios de los integrantes del club de motoristas, conocido como Corsarios MC, figuran entre los arrestados anteayer en diferentes localidades de la isla. Dos de ellos quedaron libres tras declarar, según explicaron fuentes policiales.
En apariencia el club se dedicaba simplemente a organizar concentraciones de motoristas, conciertos y fiestas en su sede social, una gran finca situada a dos kilómetros de Binissalem en la que incluso se realizaban acampadas y servía como punto de encuentro. Pero la Guardia Civil descubrió que la actividad de algunos de sus miembros iba mucho más allá. Según las pesquisas, desde el club se organizaba el envío de grandes partidas de hachís a la península. Se cree que la droga llegaba a Mallorca procedente del norte de África y que luego se enviaba a la península camuflada en camiones. Uno de estos envíos fue interceptado el pasado 19 de septiembre en el puerto de Barcelona. La Guardia Civil descubrió un cargamento de 3.800 kilos de hachís ocultos entre chatarra.
La investigación llevada a cabo por el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Guardia Civil permitió llegar hasta los remitentes de la droga, que habrían actuado por encargo. Según descubrieron, tras el club de motoristas se ocultaba una organización que traficaba con estupefacientes a gran escala. Pero además de los grandes cargamentos que enviaban a la península, los traficantes se dedicaban también, supuestamente, al menudeo de drogas en locales de ocio de varios pueblos de Mallorca. Los agentes registraron anteayer hasta siete domicilios y locales en Palma, Petra, Vilafranca, Montuïri y Binissalem, que permitieron aprehender 120 kilos de hachís y decenas de papelinas de cocaína listas para la venta al por menor. Entre los inmuebles inspeccionados se encontraba la finca donde el club de motoristas tenía su sede social a las afueras de Binissalem, que fue registrada durante casi dos horas en presencia de dos de los sospechosos. De los siete detenidos, dos quedaron en libertad tras prestar declaración ante la Guardia Civil. El resto será puesto hoy a disposición judicial.