M. ELENA VALLÉS. PALMA.
La editorial Moll pone en manos del lector la traducción del Llibre dels fets "más fiel al registro oral" que Jaume I el Conqueridor utilizó en su elaboración, al parecer "a modo de conversación con un grupo de nobles", esclarece Josep Maria Pujol, el traductor al catalán moderno de esta crónica del monarca que conquistó Mallorca en 1229.
La publicación, editada en tapas duras y en papel grueso de alta calidad, cuenta con 200 ilustraciones, textos, resúmenes históricos de la época y un aparato de notas, para situar el relato real, elaborados por el matrimonio formado por Agnès y Robert Vinas. Todo este material se encontraba ya en su Livre des faits de Jaume I le Conquerant y ha sido traducido e introducido ahora en este volumen. "Quien no haya leído nunca el Llibre dels fets se situará perfectamente en el contexto histórico, social y artístico de la época, con lo que muchas dudas del lector quedarán despejadas", señala Robert Vinas, quien opina que el rey Jaume I, además de ser un buen narrador, "es un gran manipulador de la historia".
Pujol no acaba de suscribir del todo la aseveración de Vinas y cree que, en realidad, Jaume I, además de relatar hechos históricos, habla de sí mismo, "pero sólo de aquello que se erige como comportamiento ejemplar. En el fondo, su libro se trata de una creación literaria, pues el rey conforma su propia personalidad a partir de colores muy vivos". En este punto, el traductor se erige en un acérrimo defensor del rey como escritor, pese a que "es cierto que el historiador debe ser crítico con lo que allí narra y olvida". De la lectura del texto, Pujol explica que se puede desprender que Jaume I se trata de un rey que ostentaba una conciencia de monarca más personal que dinástica. "Era tan personalista", destaca.
Este filólogo se ha topado con varias dificultades en su labor de traducción de la obra. El primer obstáculo es la ambigüedad del lenguaje, que sólo es posible de interpretar con un gran bagaje cultural sobre la época y con una importante capacidad de deducción, como la que detenta Pujol, que da clases de literatura oral y está acostumbrado a las inferencias que uno debe hacer cuando se encuentra ante un registro de lengua enunciada. Por otra parte, al tratarse de una crónica en forma de conversación, la sintaxis se encontraba descoyuntada y la articulación oracional era más libre. En este punto, el traductor ha intentado conservar el mismo tono y sonido que debía utilizar el rey, pero actualizándolo al catalán de nuestros días. La puntuación es otro de los atolladeros de los que ha salido airoso. En este sentido, la ha podido utilizar en aras de mostrar un registro oral de la lengua.
Según Pujol, el rey era una persona que "se explicaba muy bien" y que en algunos pasajes confeccionó interesantes comentarios cómicos.
Este profesor del departamento de Filología Catalana de la Universitat Rovira i Virgili comenzó a pergeñar la traducción hacia el año 90, cuando preparó su tesis doctoral. "Llevo 15 años revisando este texto y a día de hoy cambiaría cosas", declara. Pujol es tan perfeccionista que jamás había sentido antes la necesidad de publicar su texto.
La edición de este elaborado volumen ha sido posible gracias al patrocinio del Museu d´Història de Cataluña, de la Generalitat y del Consell de Mallorca.