AGENCIAS. MADRID.
La gran banca se salva a sí misma. Queda claro cada mañana en las presentaciones de resultados de las principales entidades financieras de Europa. Lejos de sumirse en las pérdidas, la mayoría de los bancos europeos siguen obteniendo beneficios. Eso sí, no ganan tanto como hace solo unos meses. Pese a todo, los gobiernos siguen sudando tinta para devolver la confianza a un sistema financiero que, con su bloqueo de los créditos a empresas y particulares, está congestionando la economía.
Pero mientras los estados se gastan miles de millones en rescatar a la banca, las compañías bancarias más solventes aprovechan la tesitura para lograr beneficios y, sobre todo, para embarcarse en la compra de bancos en crisis, en vez de facilitando financiación, como piden los gobiernos.
Dos de los casos más claros son los de BBVA y BSCH, que reconocen sin ambages que están al acecho, buscando oportunidades de crecer. Saben que tienen las espaldas cubiertas para ello. Y bien cubiertas. El Santander anunció ayer que en los nueve primeros meses del año obtuvo unos beneficios de obtuvo un beneficio de 6.395 millones de euros, un 5,5% más. De ahí que su consejero delegado, Alfredo Sáenz, afirmase ayer que en esta época de vacas flacas ya tienen nuevo reto: alcanzar los 10.000 millones de beneficio anual, un objetivo solo al alcance del titán que ya es el BSCH.