MATEU CUART. PALMA.
Se tilda de nuevo lenguaje, aunque la carrera de la animación ha recorrido ya cerca de 200 años, los transcurridos desde que un inglés, William Horner, diera con el zoótropo, un aparejo capaz de engañar a la vista y crear la ilusión de movimiento donde sólo hay dibujos en un tambor circular giratorio provisto de ranuras.
Mallorca se incorporó a la carrera en 1988, en un sprint corrido en la etapa en la que se habían permutado ya lápiz y papel por plóter y píxel. Lo hizo con el máster MAISCA de la UIB, Premi DIARIO de MALLORCA, cuyos responsables sintetizan ahora 20 años de historia en la retrospectiva Animar.te. 20 anys d´animació per ordinador a la UIB, que Es Baluard inaugura esta tarde.
El director de los estudios, Juan Montes de Oca, ha hecho las veces de comisario de la exposición, que se propone "abrir las puertas de la animación" para mostrar qué hay detrás de un sector "vivido de cerca por todos pero muy desconocido".
Didáctica pero huyendo a toda costa de tecnicismos, perdedores de un trueque por atractivo, la exposición arranca en un muro a modo de pantalla de inicio que desvelar su qué, quién y cómo.
Una decena más de pantallas planas con animaciones interactivas, creadas por el equipo de la universidad, repasan luego las etapas más importantes de una producción del máster, desde el alumbramiento de la idea hasta la postproducción y montaje del producto. "Un audiovisual que compendia muy rápidamente todas las etapas mostradas" pone la guinda a la primera parte, que da paso a la "niña mimada de la exposición": un zoótropo en tres dimensiones creado ex profeso para la retrospectiva que, con la complicidad de una iluminación en flashes, convierte unos muñecos de pasta en rotación en una animación con ancho, largo y alto.
La proyección de una treintena de cortometrajes de los alumnos del máster en gran formato, que harán doblete en Televisió de Mallorca, y varias decenas anejas en dos pantallas táctiles, así como una muestra de los dibujos que Grangel Studio ha esbozado para películas como Madagascar, Kung Fu Panda, Simbad o El Dorado, salpicada de maquetas, cierra el repaso de dos décadas de arte digital.