LOURDES DURÁN. PALMA.
En su blog, recientemente clausurado, suena Nick Drake, una guitarra templada al susurro. Gabi Beltrán es un ilustrador que, sin moverse de su casa en Bunyola, ha llamado la atención, primero de Oscar Mariné, y recientemente de John Newton, director de arte de la revista Rolling Stone, que abandonó para crear Veer, un banco de imágenes que cuenta con las del dibujante mallorquín. "No sé cómo llegó a mí. Creo que he tenido suerte este año", comenta.
Su trabajo en El País Semanal ilustrando los artículos de Javier Cercas y los reportajes de Trías de Bes se sumaron a la nueva etapa del suplemento. Amigo de la letra, Beltrán se considera un afortunado por mantener esa reciprocidad de aire crítico que tiene el autor de Los soldados de Salamina. "Tenemos una visión del mundo similar, aunque intento ser optimista", asegura tiñendo de azul la mirada del otro. "Cercas tiene mala leche, y mis dibujos, también". Corrigiéndose asegura que "ahora me estoy moderando".
El haber sido fichado por Newton no impide la continuación en el diario en el que lleva colaborando desde el 2007 y, desde luego, no disminuye su dosis de vitriolo que él difumina en unos tonos pálidos.
"No hay censura, aunque ya sabemos cómo es el mercado norteamericano que presta atención a detalles que en Europa obviamos. Se mueven dentro de lo políticamente correcto y en los dibujos con personas siempre verás un negro, una mujer, un anciano y un niño", apunta.
Gabi Beltrán nació en el barrio chino de Palma en 1966, "un lugar que ahora desconozco porque lo han maquillado con la especulación inmobiliaria", y del que no conserva amigos "porque todos murieron por las drogas".
Tremendamente crítico, su porte es de elegancia natural y su lengua, directa. En su cajón, Cualquier lugar fuera del mundo, su incursión narrativa inspirada en sus recuerdos de aquel barrio "estercolero" y en el que "hoy no puedo vivir porque es carísimo y muy pijo". Su misantropía es ésta: "Odio a la gente y me gustan las personas". O sea, muy escogida.
Intentó, como tantos otros, vivir del cómic, pero "aquí el mercado es muy débil", de ahí que saltara a la ilustración casi sin titubear. Al pairo de cierto reclamo de la llamada novela gráfica, Gabi Beltrán se animó a enhebrar sus relatos y coserlos a sus dibujos. Admite "no ser un profesional de la escritura".
Mientras aprovecha el tirón de efervescencia profesional que le tira a Madrid y a Nueva York. "En Estados Unidos la ilustración está tan bien considerada como la fotografía. Es habitual que los periódicos más conocidos se sirvan de una de ellas para sus portadas como The New Yorker, que lleva años haciéndolo. Son muy profesionales y da un gusto trabajar con ellos....", reconoce.
Ahora a través de la agencia Veer sus dibujos recorrerán el mundo sin que él se mueva de Mallorca. Su cabeza seguirá puliendo a personajes como Ian McEwan, o ironizando sobre las matrioskas, entre otros asuntos y personajes. Tiene contrato hasta el 2013. Curiosamente Estados Unidos le conoce mientras que este mallorquín de 42 años no ha viajado nunca al país de Whitman. Mientras con El País mantiene un contrato de exclusividad, la agencia de John Newton es pista libre puesto que "venden mis dibujos a todo el mundo".
Acerca de su estilo, él admite moverse a gusto en la ilustración "que opina", cercano a El Roto. "A mí me gusta más la ilustración editorial", asegura. Le place una frase de Cernuda: "Haz aquello que te censuren, porque eso eres tú".