nit de l´art. el arranque de la temporada
LOURDES DURÁN. PALMA.
-¿Alguien ha visto algo?
-Bueno, sí, no, vaya... He vislumbrado una pieza interesante, sólo que me he encontrado con un compañero del colegio que no veía hacia años y... ¡te puedes imaginar!
-¡Esto es exasperante, cada vez está más difícil ver una pintura con tanto gentío!
-¿Pero no habíamos venido a eso, a vernos todos? ¿A qué vienes tú?
Por una razón de perogrullo: el arte siempre fue una excusa ineludible para ser animales sociales y dar razón a Rousseau y a la par a Hobbes. La Nit de l´Art alcanza la preadolescencia con la salud que le es propia y sacando un diez en la asignatura: Ejercicios de estilo.
Vayamos por partes: la grey de la cosa pública posó entre aspavientos de sudor y arpegios de abanico. Bàrbara Galmés la alcanzó un poco más tarde porque antes del posado fotogénico en el Casal Solleric tuvo que velar por la apuesta de la conselleria de Cultura, alojada en el Espai Ramon Llull. Obras de Vicenç Ochoa y Ventayol. Del otro confín de la ciudad, Noves Presències, el aparador la Part Forana, alcanzaba el meollo institucional Joana Lluísa Mascaró y su edil de Patrimoni, Biel Cerdà. Todos invitados por la anfitriona Aina Calvo y su concejala de Cultura, Nada Ramon. El paso era laborioso porque la presencia de Gilbert Shelton y sus historietas Freak out atrajeron a la pléyade de los dibujantes locales como Pau, Max y Gabi Beltrán, entre otros.
Así el centro neurálgico de la maquinaria Nit de l´Art volvió a ser el Solleric, una postal fotogénica que los turistas retrataban con igual frenesí que el logrado en cazar en un instante la noche donde artistas como Rafa Forteza sienten "saturación".
Su Ritus III, visitado por Rebecca Horn, curator-maestra de Rites of passage, la colectiva de sus alumnos de Berlín que se expone en la Maior, y entre los que destaca el ´mosquerío´ de Antoni Gonzáles. Deslumbró a propios y extraños con su performance de tiznados sin mano visible. El arte también puede parecer asunto de prestidigitadores. Ya digo, ejercicios de estilo.
Oficiales, treinta espacios; reales, inimaginables porque en la Nit de l´Art cualquier asunto, trasunto, argumento, escena puede ser "arte". Mientras en Es Born se bailaba tango, en la calle Sant Feliu -el Rodeo Drive del arte contemporáneo en Palma-, una chica se ufanaba en buscar un bolso en el Rialto Living, y unas señoras con sus respectivos, miraban con lupa un adorno vegetal en la floristería de enfrente. En lo alto, la fotógrafa Lissete Pons colgaba sus fotografías grabado de cierto corazón del África. Unos argentinos vendían sombreros de gnomo siglo XXI y desde las cocheras de la calle salía la música del dj Iñaki salpicado de interferencias sonoras de triskel audiovisual.
El callejón del gato en Madrid deforma las imágenes. El callejón de Sant Feliu 17 las reduce a metáfora. La Nit de l´Art Studio se hacía un huequito entre el Art Aqua, The Balance Company, una empresa que crea eventos para otras empresas que quieren reunir en el mismo paquete arte, meditación, confort y exclusividad. Entre los artistas, Ben Jakober y Yannick Vu. Pues eso, ejercicios de estilo.
En los sótanos los dibujos de Isidoro Valcárcel -me pregunto cómo acabó anoche tras el colapso social, él que es más bien eremítico-, que a tenor de los comentarios poco han entendido: "¡He venido a pasar miedo, y vaya!" Esa boca linda se había confundido de sala, de película y de guión.
En Joanna Kunstmann aprovechaban para indicarles a sus clientes que a partir de ahora, se dirigirán a ellos a través del correo electrónico. Una medida oportuna en tiempos de cautelas, aunque para sacar una matrícula cum laude en Ejercicios de Estilo hasta el más tonto sabe que es necesario contarles a tus amigos el ´Damien Hirst´ que te has comprado en la última subasta.