M. E. V. PALMA.
El norteamericano Allan McCollum despliega en la Sala Pelaires sus últimos trabajos en los que se pueden seguir rastreando los signos físicos propios de una conducta mecánica de la existencia.
En la muestra, que se inauguró anoche a las 20 horas y podrá visitarse hasta el 15 de septiembre, se recogen 120 dibujos de este artista de formación autodidacta y cuyo trabajo se vio rápidamente influenciado por el movimiento fluxus de los 60. En sus dibujos se hace patente ese cuestionamiento al que McCollum siempre ha sometido a la concepción de la obra de arte como trabajo único incomparable, cosa que le ha llevado a estudiar modelos manufacturados de ediciones ilimitadas que pretenden sustituir a la primera creación. Así se vio claramente en sus conocidos surrogates o en The Shapes Project del año 2006.
En sus trazos, el artista evita cualquier tipo de ironía propia del arte pop. Sin embargo, se aferra al sentido fetichista que suele acompañar a la obra de arte.
En esta serie, llamada Drawings, McCollum utiliza la variación de dos elementos, los arcos de noventa grados y las líneas rectas, para conseguir billones de combinaciones diferentes.